Caricatura

26 de Febrero, 2017
25 de Febrero, 2017
24 de Febrero, 2017
23 de Febrero, 2017
21 de Febrero, 2017

Columnistas

El Acuerdo de París o COP21 sobre cambio climático establece serios y obligatorios compromisos para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, que provoca el... Leer más

Lo recién vivido por los ecuatorianos testimonia la nula confianza en nuestras instituciones, la fragilidad de nuestra democracia y la inconsistencia de nuestra sujeción a la... Leer más

Se ha ido un hombre grande, un infatigable trabajador de la cultura ecuatoriana. La respetable edad del fallecido no merma el dolor de la partida, la clara conciencia de la... Leer más

¡Uf!, qué días los de esta semana. ¡Qué nerviosismo! ¡Qué noches de infarto! Y nosotros que creíamos que los escrutinios se iban a desarrollar normalmente. ¡Qué brutos!

... Leer más

Se desactivó una crisis de proporciones cuando el presidente Correa accedió a que haya segunda vuelta. El día anterior había conminado a quien designó como presidente del CNE a... Leer más


¿Se justifica subsidiar a los exportadores?

Usualmente se dice que no es justo descartar la opción de tener moneda propia citando casos extremos, como los casos de Venezuela y Argentina. Pero incluso a países con institucionalidad más sólida, teniendo moneda propia, no les ha ido mejor que a Ecuador. Consideremos el caso de Costa Rica.

Por el aniversario Nº 25 del Instituto Ecuatoriano de Economía Política, esta semana mi colega Juan Carlos Hidalgo, del Instituto Cato, vino a realizar una presentación acerca del mercantilismo que impera en Costa Rica. “Mercantilismo” posee dos significados muy diferentes: la intención de querer venderlo todo, incluso aquellas cosas que algunos consideran que no deben venderse; y, aquel sistema económico que imperó entre los siglos XVI-XVIII y que consiste de una fuerte intervención del Estado en la economía para atesorar reservas, considerando a las exportaciones buenas y a las importaciones malas. Si este sistema le suena familiar, no es pura coincidencia. En este artículo nos referiremos al segundo significado.

Del mercantilismo, que es muy distinto al liberalismo, el empresario guatemalteco Manuel F. Ayau dijo:

“El mercantilismo no es cosmopolita y supone que la riqueza del país consiste en atesorar reservas, en exportar mucho e importar poco. Surgió en el feudalismo de la Edad Media, cuando el comercio se consideraba una cuestión entre los nuevos estado-naciones y no entre las personas. Inglaterra, una pequeña isla, abandonó el mercantilismo en el siglo XIX y surgió como ejemplar potencia económica mundial”.

Hidalgo destacó, entre las múltiples medidas mercantilistas implementadas en su país durante las últimas décadas, la política de las “minidevaluaciones”. Costa Rica ha logrado con esto algo sumamente extraño: un crecimiento económico promedio durante los últimos 30 años de 4,6% prácticamente sin que haya variado la tasa de pobreza, que era 20,4% en 1994 y fue de 21,7% en 2015. Además, Costa Rica es uno de solo tres países en los que ha aumentado la desigualdad en América Latina entre 2000 y 2013.

¿Se volvió más competitiva Costa Rica gracias a las minidevaluaciones que estuvieron vigentes entre 1987 y 2006? Aunque sí aumentaron las exportaciones, Hidalgo señala que lo hicieron a costa de una alta inflación promedio de 14,9% durante ese periodo. La inflación es un impuesto altamente regresivo: recae principalmente sobre aquellos de ingresos más bajos. De manera que, como lo admitió el entonces presidente del Banco Central de Costa Rica, Rodrigo Bolaños: “Yo creo que en esta discusión hay que sincerarse, y ese sinceramiento pasa por discutir abiertamente cómo financiamos el subsidio que se le quiere dar a los exportadores, si lo queremos financiar con inflación o poniéndole impuestos a otros sectores de la economía”.

Súmele a esto el proteccionismo comercial que, a pesar de múltiples tratados de libre comercio firmados, continúa privilegiando a determinadas empresas. Según un estudio, “el proteccionismo representa una carga de 17,5% sobre el ingreso del 20% más pobre de la población”.

Así que cada que escuche a alguien lamentarse porque no tenemos moneda propia, recuerde que volver a tenerla sería abrir la puerta a que los exportadores y los políticos se alíen para esquilmar a los consumidores, sobre todo a los de ingresos más bajos. (O)

Suscríbete y recibe más noticias directamente en tu correo
Correo: