Resultan evidentes las transformaciones ocurridas –para bien o para mal– por la presencia del aeropuerto Mariscal Sucre de Tababela, en los valles al este de Quito. Lo que antes era un sector rural, rodeado de pequeñas poblaciones interconectadas entre sí, es ahora un sector emergente para instalaciones industriales, proyectos inmobiliarios suburbanos y nuevas carreteras. El aeropuerto en Tababela ha hecho que Quito se desborde con fuerza de su valle original y se expanda hacia al oriente, iniciando en aquellos poblados un proceso de absorción, que terminará convirtiéndolos en los nuevos barrios de la metrópoli capitalina.
Interesante resulta estudiar el mecanismo de interrelación existente entre dichas poblaciones. Evidentemente, el aeropuerto ha alterado el estado de equilibrio que existía antiguamente. Por ejemplo, Pifo se está convirtiendo en el parque industrial de la zona. Puembo se afianza como una población dormitorio. Y mientras El Quinche y Yaruquí no se han visto mayormente afectadas por la nueva infraestructura de la región, existen poblaciones congeladas en su tiempo, como Checa, y algunas que han quedado abandonadas, como la propia Tababela.
Todos estos diagnósticos se dieron dentro de un estudio realizado por un grupo de estudiantes del Colegio de Arquitectura y Diseño Interior de la Universidad San Francisco de Quito, quienes están explorando la situación actual del sector y buscando el potencial para su óptimo desarrollo en el futuro.
Ante las nuevas reglas de juego impuestas por la presencia del aeropuerto, las poblaciones deben adaptarse. Quien debe enfrentar los problemas difíciles es la población de Tababela. Su cercanía con la infraestructura aeroportuaria ha incrementado de manera exagerada los precios de sus inmuebles. Dicha combinación entre proximidad y precios altos por metro cuadrado no da muchas alternativas. Quizás el camino más certero para Tababela sea convertirse en el sector de negocios corporativos de la zona, pues son tal tipo de organizaciones las únicas en capacidad de pagar por tales precios, al tiempo que pueden contar con el beneficio de encontrarse cerca del aeropuerto internacional Mariscal Sucre. Tales condiciones pueden complementarse con el mercado inmobiliario residencial, que ya está desarrollándose en Puembo. Sería conveniente que este tipo de tendencias urbanas sean vigiladas por las autoridades municipales, a fin de evitar que los residentes locales sean víctimas de la gentrificación.
Pifo se encuentra en un punto de convergencia vial que conecta al aeropuerto con Quito. Paralelamente, es la puerta de entrada a la capital, desde el Oriente. Esas cualidades geográficas le han permitido convertirse en el nuevo foco de desarrollo industrial. Sin embargo, tal tipo de desarrollo puede conllevar serias consecuencias que, de no ser atendidas, pueden salirse de control. Se debe por ello tener en cuenta el incremento de la violencia que suele acompañar a los barrios industriales.
Lo que está ocurriendo con el aeropuerto de Quito puede servir de antecedente para que en Guayaquil se lleve a cabo un estudio sobre el impacto que puede tener el nuevo aeropuerto de Daular en sus poblaciones aledañas. Vale la pena saber cómo lidiar con estas poblaciones condenadas a convertirse en barrios. (O)








