Un acto de racismo en un estadio, cuando alguien quiso ofender a un futbolista brasileño tirándole una banana, lo que equivalía a decirle que era un mono, se convirtió en el origen de una campaña antirracista cuando el ofendido, simplemente se agachó recogió la banana y la comió. Un compañero suyo hizo lo mismo y dijo “todos somos monos”. A partir de ese momento muchos comenzaron a comer en público la banana como símbolo de su antirracismo.
La presidenta de Brasil ha dicho que la campaña contra el racismo será el tema del próximo Mundial de Fútbol: “Vamos a mostrar que nuestra fuerza en el fútbol y en la vida viene de nuestra diversidad étnica y de ella nos enorgullecemos”.
Informó también que invitó al papa para que escriba un manifiesto sobre el tema, el cual será leído en el acto inaugural, y que lo mismo pedirá a líderes de las diversas religiones que existen en su país.
El racismo establece la desigualdad entre las personas, creando prejuicios, estereotipos, intolerancia, rechazo, que han generado extremos inhumanos de los que hay ejemplos en la historia. Lo que se haga para erradicarlo debe ser acogido y apoyado.








