El consumo y la comercialización de drogas en los colegios son ya una realidad que no se puede ocultar ni mirar con indiferencia. Es un problema complejo que debe ser visto desde distintos ángulos. Lo hizo un grupo de nuestros lectores en una reunión que se realizó el 20 de agosto. En ella participaron una socióloga, un psicólogo, un policía, una pedagoga, una terapeuta familiar, un promotor deportivo, una madre de familia, un promotor cultural, un padre de familia y un joven universitario.

Coincidieron en que en la búsqueda de soluciones para el problema, tema de la reunión, es indispensable poner énfasis en la prevención y que para lograr el objetivo es necesaria la participación del Estado, la familia y la sociedad toda.

La principal preocupación fue la poca preparación de los padres para afrontar un problema de dimensiones nuevas, cuya realidad, forma de propagación y síntomas desconocen. Hoy existen muchos factores de riesgo, que es necesario identificar para poder evitarlos y eso requiere apertura, diálogo y seguimiento.

Los jóvenes necesitan espacios para expresar sus preocupaciones, dudas, ideas, proyectos, sitios de encuentro, donde con entera libertad puedan ser creativos y auténticos. Las artes y los deportes les dan esa oportunidad. Corresponde a los colegios, a los municipios y a las organizaciones sociales ofrecerles propuestas atractivas que les permitan prepararse y participar con libertad, disciplina y entusiasmo.

El encuentro, que tuvo la riqueza de la heterogeneidad, dejó planteadas algunas ideas para empezar a trabajar en soluciones preventivas posibles. Esta página les ofrece un resumen del aporte de cada uno de los participantes.

 

El deporte cultiva el espíritu de los jóvenes con disciplina
Roberto Rojas, Planificador deportivo

La práctica deportiva puede contribuir eficazmente a prevenir el consumo de drogas entre jóvenes y ayudarlos en la tarea de hacer frente a situaciones difíciles, potenciando su personalidad y la confianza en sí mismos, transmitiéndoles los valores de autodisciplina, justicia y cooperación, que forman parte de la ética olímpica.

Tenemos en nuestra ciudad iniciativas para demostrar cómo la actividad física y el deporte conllevan a que los jóvenes se alejen de las drogas; entonces, la propuesta es que esos programas que realizan diversas organizaciones deportivas en la provincia y en la ciudad se articulen; y vincular al Ministerio de Educación, por medio de sus direcciones distritales, para que actúen como núcleos integradores para que los estudiantes de sectores populares menos favorecidos puedan participar en estas actividades.

Educar a la familia para que sea una guía adecuada
Judith Vintimilla, Interventora socio-familiar

Esto es un problema de sociedad, dentro de esa sociedad tenemos a la familia, por lo tanto, es un trabajo multidisciplinario y tendremos que reforzar mucho la prevención. Cuando hablo de prevención, hablo de educación, desde diferentes enfoques: arte, deporte, cómo tengo que educar a la familia...

En la prevención, si la familia no está educada, cómo yo le puedo decir a mi hijo “esta es la línea a seguir”; y por eso es que empezamos a delegar funciones. Una de las instancias a delegar es la parte educativa.

Creo que todos los estamentos del Estado deben estar al frente y no solo dedicarse a dar estadísticas sino que verdaderamente hacer un trabajo de equipo, un trabajo de campo; y una de las cosas que es clave en esto es la prevención. Gastarían menos en hacer un trabajo preventivo, que un trabajo de tratamiento y rehabilitación.

Certificado de prevención para padres, requisito prematrícula
Xavier Torres Jurado, Padre y educador
Lo que no está prohibido, está permitido. Si la ley está permitiendo que tengan 10 gramos de marihuana, igual a 20 cigarrillos, con los que cualquier ser humano se funde la cabeza, en el tema de la posesión para considerarlo o no delito, debería hacérselo en función de excepciones y para mayores de 18 años.

Los padres de familia no conocen cómo son las drogas, qué es una perica, un maduro con queso, etc., que es el lenguaje que los chicos utilizan, ni siquiera saben eso peor viéndolo; o sea le encuentran en su cajón eso y no saben qué es. Al padre hay que enseñarle esas cosas tan básicas. Podría el Consep, con personas conocedoras de la problemática, hacer una instrucción masiva para que al término de esta, el padre de familia reciba un certificado, requisito para matricular a su hijo en ocavo de básica. Hay que ver por los chicos que aún no están en droga.

Poner la prevención de drogas como asignatura
Estela Ampuero, Pedagoga
Se habla de que hay una carencia de valores en los estudiantes. Los padres no se han preparado para formar valores. Cuando se les da una charla, lo primero que preguntan es: ¿qué son los valores? En el colegio tenemos los lunes el momento cívico dividido en dos partes: una para el recordatorio de las fechas históricas de la semana, y la otra para un trabajo hecho por los chicos con énfasis en la formación en valores; ellos investigan, dramatizan y hacen carteles, etc.

Falta de paradigmas: los jóvenes de hoy no tienen a quién seguir, no tienen un ejemplo de vida positivo. La televisión pasa novelas y películas sobre sicarios y traficantes que dejan un mensaje negativo en los niños.

Una sugerencia es poner la prevención de las drogas como asignatura en un módulo con un número determinado de horas, acompañada por textos especializados.

A través del teatro, crear espacios para la reflexión
Augusto Enríquez, Actor, director, pedagogo teatral
La gran característica que tiene el arte dramático, la actuación y el teatro es que es vivencial.

Involucra la emoción, el intelecto, lo físico, lo creativo y crea espacios de reflexión.

Los jóvenes necesitan voz, ser escuchados; muchas veces los adultos nos ponemos en el plano de que tenemos la verdad, conocemos el camino y los queremos guiar; pero ellos quieren también decir algo.

El teatro tiene la facultad de exponer lo que está escondido, lo que uno se guarda, la parte emocional, porque estás exponiéndote; entonces te da ese chance de decir “yo pienso esto”, y es un buen momento para escuchar, para entender, por ejemplo, en una representación de un grupo de alumnos, qué le pasa al que porta drogas, cómo se lo llevan preso, cuáles son las leyes, las consecuencias sociales, lo que significa ser consumidor o vendedor de drogas.

Los adolescentes deben saber que no están exentos de la ley
Diego Benalcázar, Capacitador en prevención de drogas de la Policía Nacional
La Policía Nacional y el Servicio Antinarcóticos lanzaron el programa preventivo ‘Yo vivo mi colegio sin drogas’, campaña que se realiza a nivel de provincia en las instituciones educativas con la finalidad de concienciar a los estudiantes y evitar el consumo de drogas. Con respaldo de audiovisuales, les mostramos la realidad: la destrucción física que ocasiona la droga a la persona, el daño psicológico y, lo más importante, que pueden perder su derecho a la libertad, porque aproximadamente el 60% de adolescentes que están aislados en los correccionales es por problemas vinculados a las drogas. A muchos adolescentes los engañan, les hacen creer que son inimputables, les dicen: “Llévame a vender esta droga al colegio, a ti no te va a pasar nada”. Terminamos con un poco de lo que es liderazgo y motivación.

Tratamos de apelar a la unión interinstitucional.

Brindar afecto, amistad y confianza a los jóvenes
Juan Carlos Hernández, Estudiante de Derecho
Dos elementos para la solución son, definitivamente, el Estado y la familia. El primero tiene que cumplir ese papel de enseñar a la población, con políticas que son adecuadas para prevenir. Quizá no considerar delito el consumo, pero sí una contravención, para crear un efecto disuasivo en la sociedad.

La familia es núcleo y debe haber espacios en los colegios, que es donde forman a los jóvenes, donde se forma el porvenir de la sociedad, para darle charlas motivacionales. Implementar las preceptorías en los colegios, un acompañamiento o tutor para los jóvenes no solo en el área académica sino en la parte afectiva, física y emocional. Llegar a los jóvenes por internet, el celular, la televisión; con mensajes como aquel que se me quedó grabado cuando era un niño de 5 años, y vi a un cantante decir: “No a las drogas y sí a la vida”; y he tenido claro que son malas.

El adulto debe convertirse siempre en el modelo
Alais Ortega, Socióloga
Madurar es adquirir identidad. Y es un proceso lento y difícil. No hemos formado a los chicos en una identidad; hablamos de la identidad ecuatoriana pero nadie sabe qué mismo es. Los chicos necesitan modelos, modelos de lo que son los ciudadanos ecuatorianos, modelos de aquel hombre que lucha honestamente a pesar de que se enfrenta con la corrupción, modelo de esa maestra que se para delante de ellos... El chico tiene claro cuál debe ser su caminar si constantemente nosotros, que hacemos la voz para los chicos, vamos señalando el camino a través del diálogo.

Yo no creo en la amistad del adulto con el niño, es su compañero el que es amigo; pero sí creo en la comunicación y en la orientación; el adulto debe convertirse siempre en el modelo, ese adulto que yo aspiro a ser. Cuando no tenemos eso, las cosas empiezan a cojear.

Padres y maestros necesitan informarse sobre las drogas
Laura Morán De Reyes, Madre y educadora comunitaria
¿Basta enviar resguardo policial a las entradas de las instituciones de estudio, con canes amaestrados para detectar el ingreso de estupefacientes? No, los jóvenes se las ingenian para llevar eso y comercializarlo con sus compañeros. Debe haber talleres obligatorios mensuales para padres de familia, se tratarían diferentes temas que los ayuden a dar mejor educación y crianza a sus hijos. Muchos padres muestran gran desinterés, pero los jóvenes necesitan la atención de sus padres. Se debe capacitar a los maestros para que aprendan a lidiar con la conducta de estos jóvenes y a detectar las drogas, sus olores, los síntomas que causan y estar alertas sobre el daño que provocan. Se debe hacer prevención en el consumo de drogas y alcohol, con la participación de la Policía, autoridades, profesores, rectores, alumnos, padres de familia y ciudadanía.

Se requieren soluciones integrales y pluridisciplinarias
Guillermo García Wong, Psicólogo y educador
Se debe promover que los chicos creen; se necesitan espacios de palabra, de discusión para los chicos, y que los adultos defiendan esos espacios; que los chicos no sean sancionados por decir lo que piensan o sienten. Se requieren plazas extracurriculares. También debe defenderse la dignidad de la política; una sociedad que desbanque a la política se suicida. Porque la política es entendida como la convivencia en la polis, por supuesto que no me refiero a la partidización.

Debemos promover en los chicos el cuidado de sí, que es el cuidado del otro; si no cuido al otro, no me cuido a mí, y viceversa. Que el Estado financie equipos de investigación multidisciplinarios que estudien el problema y propongan acciones y políticas a este respecto. Incorporar en este tipo de campañas a líderes positivos, de opinión, que en diversos campos hayan aportado a la sociedad.