Apoyo familiar y reinserción, claves en la rehabilitación

Lunes, 17 de Julio, 2017 - 00h07
17 Jul 2017

Llegan llorando a las puertas de centros particulares de rehabilitación de adicciones. Son madres, familiares y consumidores de drogas (como la H) que buscan ayuda en centros particulares, sobre todo en sectores populares. Dicen que quieren dejar las drogas que los ha destruido física, mental y emocionalmente, y que también los llevó, en unos casos, a cometer ilegalidades, como robos y asaltos, y a abandonar a la familia, los estudios y el trabajo.

El apoyo familiar, la reinserción (social, laboral, educativa) y el seguimiento son claves en la rehabilitación de los pacientes, sostienen representantes de centros particulares.

“Hay gente que ya termina (tratamiento de internamiento de seis meses), sale a la casa, frecuenta a los mismos amigos, el mismo sector y vuelve a caer (...). A veces la gente se droga por la vagancia, porque no hay nada qué hacer”, dice Wilson, dueño de San Luis, un centro en Flor de Bastión, noroeste.

En los cuatro años que lleva dando el servicio en esta zona popular cree que ha recibido a unos 1.000 usuarios con problemas de adicciones de drogas. De estos, calcula que unos 300 se recuperaron; el resto volvió a las drogas por varios factores, como la familia, que muchas veces no ayuda, afirma.

El 90% de los hombres, mayores de edad, que han buscado ayuda en su centro es por la adicción a la H (droga que tiene heroína mezclada con otras sustancias tóxicas), agrega.

“Es la familia que en muchos casos no los apoyan, creen que ellos vienen a pasar un programa de abstinencia (...). Pero no es así, la familia debe involucrarse (...), ellos también tienen que entrar en un modelo de rehabilitación”, expone Federico Burnhan, director del centro La Mano de Dios, en la K y la 27, con capacidad para 35 hombres, mayores de edad.

Julián Piña, propietario de La Voluntad de Dios, en la coop. Brisas del Salado, en la isla Trinitaria, cuenta que él y varios compañeros que tienen otros centros de rehabilitación salieron de un proceso de recuperación. Aquello, asegura, les permite comprender a un adicto.

Piña también resalta la importancia de la terapia familiar en el tratamiento. A los parientes se les enseña, además, a identificar riesgos de recaídas.

A su establecimiento también llegan jóvenes de provincias cercanas como El Oro, Santa Elena y Los Ríos.

En estos centros particulares y en otros sus dueños cuentan que siguen lineamientos de Narcóticos Anónimos, una confraternidad enfocada en la ayuda a personas con adicciones.

Médicos, psicólogos, guías espirituales y vivenciales constan entre los especialistas que tienen, enumeran sus dueños.

Enseñarles nuevos hábitos, valores, técnicas para no recaer; hablarles de sus derechos, de las alternativas de reinserción que tienen y ayudarlos a visualizar y planificar sus metas o anhelos son parte de las actividades que se realizan en estos centros particulares, mencionan sus propietarios, quienes agregan que la adicción a las drogas es una enfermedad tratable.

Con varios intentos de tratamientos (ambulatorios o residenciales con otros especialistas) llega la mayoría de pacientes a la Unidad de Conductas Adictivas (UCA) del Hospital de Neurociencias, de la Junta de Beneficencia, que cuenta con certificación internacional. Aquí hay capacidad para 70 hombres y 18 mujeres. La mayoría son referidos del Ministerio de Salud y de otras dependencias estatales.

Diana Murillo, psicóloga clínica, cuenta que si están con síndrome de abstinencia o en estado de intoxicación son atendidos primero en Emergencia. Una vez estables ingresan a la UCA, donde empiezan el proceso de deshabituación y de rehabilitación.

El tratamiento es voluntario y personalizado, ya que responde a distintas necesidades, dice Murillo, pero tienen un modelo de seis meses donde se trabaja con un equipo multidisciplinario (psicólogos clínicos, psicoterapeutas familiares, licenciadas en enfermería, trabajadoras sociales, psiquiatras, operadores vivenciales y otros). “Esta (adicción) es una condición de salud que dura de por vida y que requiere de apoyo constante. No solo tiene que ver con el consumo, sino con la personalidad y ciertas conductas que lo acompañan”, explica.

Ella resalta que cuando hay una recaída no significa que el proceso fue fallido, pues es parte de la enfermedad que aparezca el deseo imperioso de consumo, anota.

Agrega que a los pacientes se los entrena en habilidades y técnicas para el manejo de aquella ansiedad y para que sepan cómo enfrentarla.

Ejercicios como el crossfit, yoga, arteterapia, teatro y otras actividades de apoyo, en los que se involucra a familia y amigos, constan también entre las actividades en UCA.(I)

Le suplicaba a Dios que me ayudara, ya me arrastraba en la cama, porque la abstinencia no te deja ver nada. Sales y haces lo que quieres”.
Kevin,
18 años, en rehabilitación

Siempre hay una amistad que te dice consume y como uno se siente solo (...). Luego la adicción crece y no puedes parar”.
Narciso,
20 años, en rehabilitación

Apoyo familiar y reinserción, claves en la rehabilitación
Comunidad
2017-07-17T16:14:08-05:00
Terapias, actividades recreativas, técnicas para enfrentar los riesgos y otras se dan en centros.
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