Iba a ser el mediodía y Susana Andrango, de 52 años, se acercó ayer a una tienda a comprar una gaseosa de litro y unos panes. Trabaja en la construcción y ese dijo que sería el almuerzo que compartirá con un compañero de una obra en el centro norte de la capital. Por eso, no está de acuerdo con el incremento a las bebidas azucaradas que plantea la Ley Orgánica de Equilibrio de las Finanzas Públicas, que se discute en la Asamblea.