Viendo sus cosas a la intemperie, tiradas en el suelo lodoso, Carmen Quirumbay se llevaba las manos a la cabeza.Dos colchones mojados, una cocina, una refrigeradora con la puerta salida, cartones con ropa, lavacaras con utensilios de cocina, todo estaba apilado.Sus vecinos y familiares le ayudaron a recoger las cosas luego de que su casa de caña se desplomara de una ladera, la mañana de ayer, por el aguacero que hubo en algunos sectores de la ciudad.El hecho ocurrió a las 03:00 de ayer, en el bloque 9 de Flor de Bastión, noroeste de la urbe.Quirumbay, quien tiene 7 meses de embarazo, dijo que por molestias propias de su estado ella no estaba en la vivienda, que se encontraba con su madre en Mapasingue oeste.“Gracias a Dios que no había nadie en la casa, sino quién sabe qué nos hubiera pasado”, comentó la mujer, que vive en Flor de Bastión hace siete años con sus dos hijos menores.Ella dijo que durante la mañana, personal del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) le dio dos colchones nuevos, entre otras cosas.Sin embargo, la mujer requiere de más ayuda, pues con la caída de la casa, sus hijos de 8 y 6 años, que estudian en la escuela Enrique Ibáñez Mora, perdieron libros y cuadernos.Quirumbay, madre soltera, dijo que está dispuesta a ser reubicada, pues en el sitio donde vive hay riesgo de deslizamientos en cada invierno.Una lluvia sostenida cayó en toda la ciudad desde la noche del lunes hasta la mañana de ayer, causando principalmente inconvenientes en el tráfico, pues resultaron afectados decenas de semáforos en intersecciones de intenso movimiento, algunas de ellas en la avenida Juan Tanca Marengo, en el norte, por ejemplo.La precipitación, que según el Inamhi es propia del invierno, pero que no se da en el nivel esperado, empezó variable en diversas zonas, sobre todo en el norte. El canal, ubicado entre la ciudadela Las Orquídeas y el plan habitacional Mucho Lote, alcanzó las tres cuartas partes de su capacidad a la medianoche del lunes, pero no hubo novedades en la zona. (I)