“El agua se llevó las paredes de mi casa y unas gallinas que tenía en una bodega. Rezaba para que no se caiga mi casita, nada pude hacer para sacar mis cosas”, se lamentaba Luz Robles, moradora de la ciudadela Primero de Mayo, una de las zonas más afectadas de Balsas, El Oro, por una intensa lluvia del pasado martes.

Ella y decenas de familias de unos cinco barrios sufrieron la inundación más fuerte en seis años en Balsas. “La calle se convirtió en un río porque las quebradas Santa Elena y Balsas se desbordaron, palizadas taponaron los ductos”, dijo Andrés Pinto, alcalde de Balsas.

Comerciantes que aún atendían en sus locales no lograron cerrar las puertas y el agua con lodo entró a las perchas, mientras en la parte baja de la ciudad, donde se asienta gran parte de la población, personas subieron a las terrazas para evitar ser víctimas del temporal.

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“La lluvia fue extremadamente fuerte y nos asustamos porque la correntada bajó por la calle Sucre, dañó los negocios y locales que aún estaban laborando”, evoca Eduardo Sigcho, un comerciante.

“Cuando llegué, las puertas de mi negocio estaban rotas. Algunas cosas se llevó el agua, unas llantas y repuestos pude recuperar, las pérdidas son grandes”, dijo Camilo Herrera, dueño de un de taller de bicicletas.

Junto a la quebrada se ubicaba una antigua piladora que la noche del martes quedó bajo metros de arena y lodo. “Mi padre tiene pérdidas de unos cien mil dólares porque las máquinas y vehículos quedaron enterrados en el lodo y agua, esta es la tercera vez que sufrimos daños por el invierno”, detalla Eduardo Peñarreta.

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El Ministerio de Inclusión Económica y Social entregó aportes a unas 20 familias que fueron trasladadas a dos albergues. Según el Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal, serían diez las casas afectadas.

La planta de agua potable quedó inundada por bancos de arena y el servicio fue suspendido desde la tarde del martes. Ayer el abastecimiento fue por medio de tanqueros del Cuerpo de Bomberos y la Prefectura.

El alcantarillado colapsó y la limpieza tomará al menos dos semanas, según técnicos del Municipio. Además la electricidad se interrumpió varias horas por la caída de postes. Ayer se mantenía de forma irregular.

La vía Saracay-Balsas-Río Pindo presentaba al menos 30 aludes y el tráfico de vehículos se suspendió la noche del martes y la mañana de ayer se reanudó solo por un carril. (I)