Ana Patricia, empleada doméstica, llegó atrasada al culto de la pequeña iglesia evangélica ubicada en las calles Ejército Ecuatoriano y Saraurco, en Santo Domingo, y para evitar interrupciones decide sentarse en una de las últimas bancas.
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Tras búsquedas sin poder denunciar porque no tenía cédula, halla al hijo en la misma ciudad.


Ana Patricia, empleada doméstica, llegó atrasada al culto de la pequeña iglesia evangélica ubicada en las calles Ejército Ecuatoriano y Saraurco, en Santo Domingo, y para evitar interrupciones decide sentarse en una de las últimas bancas.
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