El aroma y la variedad de colores y tamaños de las plantas de los viveros del sector son un imán que atrae. Esa amplia gama de plantas que se ve, desde árboles frutales, palmeras, helechos hasta geranios, orquídeas, durantas y kalanchoes, ubicados en espacios ordenados y decorados con fuentes de agua, piedra molida y piedras grandes de río, recrea un paisaje armonioso.
Paraíso Vegetal, Flores y Jardines y Sundaram son los tres viveros que hay en la avenida Samborondón, del km 1 al km 3,7. Cada uno ofrece cientos de opciones.
Según Guillermo Muñoz, propietario de Sundaram, en el km 1, la amplitud de los jardines de la mayoría de las casas de Samborondón propicia un escenario atractivo a la hora de decorar. “La gente de aquí es arriesgada, le gusta lo moderno y simple, algo que sin dejar de ser elegante luzca fresco y llamativo, por eso la variedad que hay en plantas permite crear combinaciones únicas e interesantes”, explica Guillermo Muñoz (hijo), paisajista, quien junto con su padre se dedican a la venta de plantas y decoración de jardines desde hace once años.
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Guillermo es ingeniero agrónomo, nunca trabajó en algo ligado a su profesión hasta que decidió comenzar con el vivero. “Las plantas comunican armonía y dan belleza al espacio, y sentí que para armonizar mi vida debía trabajar en esto”, manifiesta.
Verónica Cruz, dueña de Paraíso Vegetal, ubicado en el km 3,7, comenta que la mayoría de los clientes llega sin saber lo que quiere. “Es muy importante asesorarlos, ya que no basta con elegir una especie que luzca bonita, hay que considerar factores importantes en su cuidado, por ejemplo, si es una planta de interior o exterior, así como también saber junto a qué otras plantas estará colocada, para que se mantenga un área armoniosa”, explica. Este vivero tiene 10 años; en sus 2.500 metros cuadrados exhibe unas 80 especies, la mayoría nacionales, aunque también importadas, como las caleteas, que son de Singapur (Asia).
Ella junto con su esposo se dedicaban a la agricultura, cultivaban arroz. “Tuvimos que salir del campo porque se tornó peligroso, pero queríamos seguir trabajando con la tierra y pensamos en un vivero”.
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Verónica sintió interés por ubicar su negocio en esta área por la expansión urbanística que empezó a tener. Para ella es impresionante ver cómo los intereses de sus clientes han cambiado. “Antes los jardines se hacían con la plantita que me regalaba la vecina, la ramita que me robaba de un parque o una esquina y los cientos de plantas se las colocaban en ollas o tarrinas; pero ahora todo el mundo busca un jardín con estilo y diseño”, comenta.
El más antiguo de estos viveros es Flores y Jardines, en el km 3, que tiene 17 años y que a más de ofrecer más de 3.000 tipos de plantas, vende maceteros importados.
Camilo Botero, el dueño, es un ingeniero agrónomo que se dedica a diseñar jardines y quien guiado por su gusto por las plantas decidió complementar su trabajo vendiendo su propio material para decorar. Él ha hecho el diseño de la entrada de la mayoría de las ciudadelas del sector, como Isla Sol, El Río, Paraíso del Río, Arboleta, Villa Club, el ingreso a la Isla Mocolí, entre otras urbanizaciones.
Según Carmen Tapia, administradora de este vivero, las más requeridas son las bromelias y orquídeas a $ 30 cada una. También hay palmas, bambú, begonias, kalanchoes, azaleas.
Las palmeras y durantas son muy cotizadas. “La favorita es la veranera, porque es aguantona, de pocas plagas, poco riego y sirve para hacer camineras, macizos o bordes”, dice Verónica.
En ninguno de los tres viveros se vende alguna especie nativa, la mayoría de las plantas son traídas de Milagro, Nayón, Santo Domingo, Quito, entre otros sectores.
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Comprar plantas bonitas no es suficiente para crear un jardín. Verónica explica que cuando un cliente viene con ganas de hacer su jardín y mantener una estética, lo primero es conocer las dimensiones del espacio en el que se va a adecuar el área natural, luego se debe preguntar cómo les gustaría que se viera y conocer el tiempo de dedicación que van a poderle dar.
Costos
Los precios varían según el tamaño, tiempo de cultivo y tipo de planta. En Paraíso Vegetal la más económica es césped maní a $ 0,12, utilizado para cubrir el suelo; la más cara es la palma roja, a $ 100, debido al color rojo de su tallo y a que el tiempo de producción de esta especie demora hasta tres años desde su cultivo. Las durantas cuestan desde $ 0,25 hasta $ 0,40; als ixoras, $ 1 y veraneras, a $ 5.
En Flores y Jardines las más económicas son las durantas a $ 0,18 y las más costosas son las palmas cuyo valor, dependiendo del tamaño, está entre $ 30 y $ 50.
El césped maní también es la especia más económica en Sudaram. Este vivero vende una palma poco común llamada Hyophorbe Lagenicaulis, que se caracteriza por no crecer tanto y tener un tallo ancho, es común verla en Miami, EE.UU., y cuesta $ 200. Dentro de las que más se venden están las azaleas a $ 7,99, kalanchoes a $ 5,80 y veraneras colombianas a $ 10,50.
Los expertos consideran importante que el cliente conozca el tipo de planta que está comprando. “A pesar de que ahora ya se ve en los clientes más conocimiento a la hora de hacer su jardín, no está de más explicarles el cuidado que se debe tener ”, dice Verónica.
La recomendación básica es saber si la planta es de sombra o de sol, de interior o de exterior, para saber qué cantidad de luz, sombra y agua necesita. “Hay que regarlas todos los días directamente a la tierra y ponerles abono de floración, que estimula su crecimiento”, dice uno de los colaboradores de Sundaram.















