Telegrama para Rusia: Brasil va

Cumplido el 66,66% de la eliminatoria, hay pocas definiciones pero varias certidumbres. El único equipo con boleto reservado para Rusia es Brasil. Con 27 puntos y a falta de seis jornadas, le lleva 9 unidades y 19 goles de ventaja al sexto. Y aún más importante: desde la asunción de Tite suma 6 partidos con 6 victorias, 17 goles marcados y solo uno recibido. Una maquinaria. Del medio hacia adelante exhibe un estilo fresco, muy veloz, pletórico de técnica y que sabe fabricar espacios. A un volante tapón (Fernandinho) le acopla dos medios mixtos: Paulinho, que llega seguido al área rival, y Renato Augusto, con mucho fútbol en los pies y en la cabeza. Y adelante junta a Neymar con Coutinho y Gabriel Jesús. Muchísimos argumentos ofensivos. Absolutamente imposible que se caiga. Podemos asegurar que, además de Rusia, Brasil ya está. Otros tópicos que deja la Eliminatoria, que se va de vacaciones hasta el 23 de marzo:

¿Nace una estrella…? Atención a Gabriel Jesús. El jovencísimo atacante de Palmeiras –recién cumplió 19 años en abril– está jugando como un veterano en la Eliminatoria. Debutó apenas en la 7ª fecha y ya lleva 5 goles, varias asistencias y ha sido decisivo en casi todos los partidos. No es un simple goleador, sabe mucho con la bola. Ya pertenece al Manchester City, que le pagó 34 millones de euros y lo dejó en Palmeiras hasta fin de año. Antes de irse es posible que dé la vuelta olímpica con el Verdão, que lidera el campeonato brasileño con 6 puntos de ventaja faltando 4 fechas. Gabriel Jesús marcó 11 goles en el torneo y es superfigura. Frente a Perú marcó un gol con pasmosa frialdad y definición de crack. Y sirvió el segundo a Renato Augusto. Puede ser un astro en Europa. Tite asumió y lo puso de titular de entrada.

Así hasta el final. Fuera de Brasil, que ya se escapó, y de Uruguay, que además de sus buenos 23 puntos (y +13) conoce de memoria su libreto, queda claro que entre Ecuador (20), Chile (20), Argentina (19) y Colombia (18) pelearán los 3 cupos restantes. Uno llorará. Ecuador logró una buena diferencia de gol de +6, que puede resultar determinante en el final. Colombia, aunque es el de menor puntaje, tiene el fixture más benigno; de los seis juegos restantes le quedan los cuatro últimos: Bolivia y Paraguay adentro, Venezuela y Perú afuera. No significa que ya haya ganado, pero es mejor enfrentar a los cuatro de abajo que a los cuatro de arriba. Si gana esos cuatro, clasifica. Pero al calendario hay que ayudarlo. Tiene déficit de juego. Y sin juego todos los rivales se agrandan.

La dignidad de Bolivia. Pese a todos sus traspiés (sobre todo a los puntos mal quitados por la FIFA), sin posibilidades de llegar al objetivo, jugó con tesón y venció a Paraguay estando con diez hombres. Meritorio y, sobre todo, digno. Todos van a jugar así hasta el final, aunque estén fuera de carrera (¡Ojo, Colombia…!).

Ecuador hizo la tarea. Venezuela era un partido-trampa. Porque el imaginario dice “jugamos contra el último”. Sin embargo, es un colista muy particular: juega bien Venezuela, tiene fútbol y no se achica. A la Vinotinto le pasó lo que a Ecuador en Uruguay: tuvo mal de ausencias. Le faltaron Rondón, Añor, Guerra y Rómulo Otero, cuatro valores con desequilibrio y gol del medio hacia adelante. Con ellos puede ganar cualquier partido. La tricolor, sin brillar, hizo su trabajo y sacó adelante el resultado. Volvió el mejor Miler Bolaños, sigue bravo Enner Valencia, bien Renato Ibarra, como ante Uruguay. Tiene movilidad, es ligero y va para adelante. Complica. Excelente alternativa. Ecuador, junto a Argentina, tiene el calendario más exigente hasta el final. Le quedan seis finales. No puede ni pestañear.

Gigantesco Messi. Bauza y Pekerman disputaron un partido aparte: a ver quién tenía más temor de los dos. Mucho toque para atrás, atrevimiento cero. Ese juego de prudencias excesivas debía terminar inevitablemente 0 a 0. Porque ninguno era mejor que el otro. Pero estaba Messi… Y Messi es demasiado genial, convirtió en 3 a 0 un partido anodino, sin emociones ni situaciones frente a los arcos. Messi fue la exquisita y única diferencia entre dos equipos que no se agredían. Fuera de su golazo de tiro libre (una ejecución excepcional, imposible de parar hasta para Ospina) y de sus dos invenciones que determinaron los dos goles restantes, no hubo acciones mencionables. De la nada fabricó los tres goles. No para de evolucionar, cada día es más regular en su brillantez, los técnicos han bajado la guardia, nadie sabe cómo marcarlo. Argentina es él.

¡Tres volantes de marca…! Son pocos los equipos que juegan actualmente con mediocampistas netos de corte. Hay una corriente dirigida a los volantes mixtos, que defienden y ayudan en la primera puntada del armado. Pekerman batió todos los récords ante Argentina: a su línea de cuatro defensas le sumó tres volantes puros de marca. Muy de marca: Sánchez-Barrios-Daniel Torres. Y a los 22 minutos se dio cuenta que estaba en un problema: perdía 2-0 y tenía tres volantes de marca. Muy de marca. Es como salir de viaje con botas, paraguas e impermeable y a medio camino comprobar que hay un sol bochornoso. Parece sin chispa, Pekerman, sin reacción para enderezar el barco de Colombia. Da la sensación de no acertar el diagnóstico. Desde la Copa América de Chile su equipo no genera fútbol en el medio y no logra subsanarlo.

El nuevo Perú. Después de la sorprendente goleada 4 a 1 a Paraguay en Asunción, Perú compuso una actuación ponderable frente a Brasil. No se acurrucó atrás, salió a jugarle y lo complicó. Estando 0-1 casi lo iguala con un tiro en el palo de Carrillo. Parece un despertar del fútbol peruano, hay mucha ilusión en la gente, tal vez no con la clasificación al Mundial, sí con armar un equipo fuerte y volver a ser competitivos. Gareca jubiló definitivamente a Pizarro, Vargas, Zambrano, Farfán (el único que podría volver por edad y condiciones), privilegió el compromiso con la selección, la disciplina y volvió al fútbol que le gusta al hincha: toque, dominio de pelota, circulación fluida y veloz, búsqueda ofensiva. El DT descubrió a Cueva cuando aún jugaba en Alianza Lima y ahora es la estrella del país. Incorporó a varios jóvenes como Édison Flores, Renato Tapia, Carrillo, Trauco, Corzo y es inflexible ante el mínimo desliz de conducta. Está jugando bien Perú. Una alegría.

La maldición del penal. Luis Suárez volvió a fallar un penal, se lo tapó el fantástico Claudio Bravo. El domingo Cristiano Ronaldo desperdició otro frente a Letonia. Hablamos de dos especialistas. El arquero ha transferido toda la presión al ejecutor y estamos llegando a un escenario inimaginado: de cada dos penales se convierte uno o poco más que eso. Messi suda cada vez que debe rematar uno. Se lo ve más relajado en un tiro libre de 25 metros con barrera de 6 hombres que en un penal. Hoy todo es más complicado, hasta el penal. (O)

¿Nace una estrella…? Atención a Gabriel Jesús. El jovencísimo atacante de Palmeiras –recién cumplió 19 años en abril– está jugando como un veterano en la Eliminatoria.

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