Brasil, del desencanto a la euforia

Del desahucio al liderato de las eliminatorias, de Dunga a Tite, de la ‘Neymar-dependencia’ a una delantera coral, del desencanto a la euforia: Brasil cierra un año bipolar a un paso de Rusia-2018, creyendo de nuevo que todo es posible.

El 12 de junio, a la Seleçao se le paró el pulso. La derrota ante Perú la expulsaba en la fase inicial de una Copa América por primera vez en casi tres décadas, sumando su tercera humillación en dos años. Destrozada, la Canarinha confió entonces sus restos a las expertas manos de Tite, un viejo pretendiente que parecía llegaba tarde.

El nuevo técnico desembarcó sin prometer milagros y cierra el año sin creerse lo que le está pasando. Si Perú empujó a Dunga a los infiernos, seis meses después, Tite tocó el cielo ante los incas.

El triunfo en Lima 0-2 completó el estreno brillante del exentrenador del Corinthians: seis victorias en seis partidos, 17 goles a favor por 1 en contra y el doble de puntos que su predecesor para despedir 2016 con Brasil líder del premundial, a cuatro unidades de Uruguay.

Solo la selección de Joao Saldanha consiguió en 1969 una serie igual en las eliminatorias. Un año después, bajo los mandos de Zagallo, el Brasil de Pelé levantaba en el estadio Azteca su tercera Copa del Mundo.

No es de extrañar que Tite hubiera querido que la cita de Rusia comenzara en tres días.

“Sí, me gustaría. Qué m... que pararon [los partidos]. Qué pena. Quería continuar”, confesó tras la victoria en Lima.

Neymar y más
Más allá de los números, el cuento de hadas del nuevo DT ya ha dejado otros capítulos interesantes. Nervioso, irascible y desconcentrado, Neymar nunca llegó a entenderse con Dunga. Un problema fatal, teniendo en cuenta que el técnico le había dado el brazalete nada más llegar y su proyecto orbitaba alrededor del astro llamado a sacar a Brasil del pozo.

Una losa que Tite consideró “inhumana” y que aligeró el oro en los Juegos Olímpicos conseguido con Rogerio Micale.

En la catarsis colectiva del Maracaná, tras el lloro encanado de quien consigue pagar la deuda que le ahogaba, Neymar renunció a la capitanía y el técnico captó el mensaje. (D)

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