La casa de juventud de Maradona es museo

En noches de insomnio, ¿cuántas veces habrá mirado al techo, dejando volar su imaginación con gambetas, goles y levantando una Copa del Mundo?

La pregunta surge inevitable ante la pequeña cama de madera, insignificante a primera vista, pero que arropó a Diego Maradona en una típica casa del barrio de La Paternal, en Buenos Aires, que el exastro habitó junto a su familia a fines de la década de 1970 cuando jugaba en Argentinos Juniors, y fue convertida recientemente en un museo dedicado a una etapa poco conocida de su vida.

La vivienda de dos plantas le fue regalada a la familia Maradona en 1978 por el club donde debutó como profesional hace 40 años el que ahora es considerado como uno de los mejores futbolistas de la historia. Fue en parte de pago por la firma de su primer contrato.

Apenas se traspasa la puerta, el visitante halla decenas de fotografías, documentos, objetos y una ambientación del lugar que evocan a la adolescencia de Maradona. Una foto suya, con cabellera enrulada y sonrisa inocente, sentado en un escalón de la entrada, prueba la autenticidad del lugar, reforzada con la escritura original a nombre de don Diego, su padre fallecido el año pasado, que se atesora en una repisa de vidrio.

Su primer contrato es otra reliquia exhibida en el museo propiedad de Alberto Pérez, un exdirigente de Argentinos y coleccionista ‘maradoniano’. “Esta fue quizás la parte más romántica de su vida, tal vez la mejor época”, apuntó Pérez.

Parado en el patio interno de la casa, donde Maradona solía matar las horas jugando al ping-pong con sus hermanos, el exdirectivo recordó que “a Diego lo criamos en Argentinos Juniors. Hay muchos aquí que no lo quieren, pero no se pueden olvidar lo que significó Diego para el club y el barrio. A nivel mundial nos conocen por él”.

Pérez negoció por años la compra de la casa con una mujer que la había adquirido luego que los Maradona abandonaran el barrio en 1981, cuando el hijo pródigo pasó a Boca Juniors.

Logrado el objetivo hace ocho años por $ 100.000, Pérez buscó réplicas exactas de los muebles originales de estilo vintage y de otros objetos de época tomando como guía fotos de las entrevistas que allí le habían hecho a Maradona.

En la planta alta está el pequeño cuarto que era de Maradona, con una cama de madera de una plaza y al lado una pequeña mesa con una lámpara. “Diego dormía en esta pieza y tenía un baño afuera. En invierno hacía frío”, contó Pérez.

Es en la cocina, con piso de cerámica y azulejos de color rosa pálido originales, al igual que la despensa, donde el visitante puede inmiscuirse en la intimidad de la familia Maradona, que llegó del suburbio pobre de Villa Fiorito. La visita a la casa-museo es gratuita, y apenas abierta hace un par de semanas ya es atracción para los cientos fanáticos ‘maradonianos’ en Argentina y el exterior. (D)

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