Los 108 años de maldición de los Cachorros de Chicago

Cuando los Cachorros de Chicago ganaron su segunda Serie Mundial en 1908, Henry Ford comenzaba a producir automóviles en una cadena de montaje y la radio estaba en pañales, pero los jugadores aún iban y regresaban del estadio en coches de caballos.

El mundo conocido fue cambiando su fisonomía, y los Cachorros con él, pero nada les pudo librar de una maldición centenaria, hasta la noche del miércoles 2 de noviembre de 2016.

1908-2016

En ese corto guión que separa las dos fechas, se resume la historia triste de los Cubs, y su final feliz.

Se le atribuye a la escritora estadounidense Linda Ellis haberle dado un significado esotérico a este pequeño símbolo gramatical (-), que en inglés se llama 'Dash' y en español 'Guión'.

Todo lo que hay en él es el resumen de una vida, o la historia de un pedazo de humanidad.

En el guión de los Cachorros se incluyen muchas cosas, adelantos de la ciencia y la técnica, y los horrores de dos Guerras Mundiales.

En 1908, cuando ganaron su último título, la radio apenas tenía un año de vida y no se transmitían aún los partidos de béisbol. A la televisión aún le quedaban 22 años para aparecer.

Los automóviles eran de tres marchas, semejaban coches de caballo y se hacían de madera. Thomas Alva Edison peleaba la patente del cinematógrafo con los hermanos Lumière y ocurría el primer accidente aéreo de la historia, cuando el avión del pionero Orville Wright se precipitó a tierra y mató al teniente Thomas Selfridge.

Desde entonces, el mundo ha visto convertirse en emporios a la radio, la televisión, el cine y las compañía de aviación; junto con otros hechos como el desarrollo de la computación, y de las armas nucleares, el hombre pisando la Luna, el derribo de la barrera racial en el béisbol, y la Triple Corona de American Pharoah en el hipismo.

Fracaso y redención

Mientras el mundo fue avanzando a pasos de gigante, los Cachorros se quedaron estancados en la historia, atrapados en la superstición y la mala suerte, a la que dieron el nombre de La Maldición de la Cabra.

En 1908 los Cachorros le ganaron por segundo año consecutivo la Serie Mundial a los Tigres de Detroit y los jugadores festejaron con ríos de cerveza y whisky en una taberna local.

Cada jugador recibió por ese triunfo un pago de 1.317 dólares, bajo aún para los estándares de la época.

Se habla de que la Maldición de la Cabra mantuvo a los Cachorros en la sequía de títulos más larga en la historia del deporte estadounidense, pero no es totalmente cierto.

Antes de que Billy Sianis, inmigrante griego dueño del bar Billy's Goat (la cabra de Billy) fuera echado del estadio Wrigley Field de Chicago con su mascota bebedora de cerveza, los Cachorros ya estaban en mala racha.

Eso ocurrió una tarde plomiza de 1945, en el cuarto juego de una Serie Mundial que los anfitriones lideraban 2-1.

La mala suerte de los Cachorros arranca concretamente desde 1909, la temporada en que el veterano receptor Johnny Kling dejó el equipo para convertirse en jugador profesional de billar.

Se dice que una amante gitana de Kling le malogró su carrera en el billar, y su intento de regreso al béisbol. Con el maldecido detrás del plato, los Cachorros perdieron con los entonces Atléticos de Filadelfia la Serie Mundial de 1910.

Y siguieron cosechando fracasos hasta el miércoles 2 de noviembre, cuando un grupo de jóvenes descreídos se burló de la maldición para hacer realidad los sueños frustrados de millones de aficionados de los Cubs.

Parecía que la maldición iba a caer de nuevo sobre los Cachorros, cuando se colocaron 3-1 abajo en la Serie Mundial contra Cleveland.

Pero lograron la hazaña de ganar los siguientes tres partidos, los dos últimos en casa de los Indios, y abrieron una nueva raya en la vida del club, el de mayor antigüedad en la historia del deporte profesional de los Estados Unidos. (D)

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