Ecuador fue el país que creó los campeonatos Sudamericanos Infantiles y Juveniles de Natación y Saltos Ornamentales, certámenes que luego fueron un factor decisivo en el progreso de este deporte, que llegó a tener figuras de renombre mundial en las décadas del sesenta, setenta y ochenta. Sucedió eso hace medio siglo, pero la historia no ha sido nunca contada.

Si me preguntan cuándo nació la llamada ‘Segunda época de oro de la natación ecuatoriana’, que culminó con la conquista del título Sudamericano en 1978 –40 años después de la inolvidable Hazaña de Lima por los Cuatro Mosqueteros del Guayas– puedo responder con abundante prueba documental que todo empezó en 1962, cuando ocupaban la dirección provincial de la natación Alberto Vallarino, Andrés Vasconcellos, Gastón Thoret, César Barrezueta, Pepe Ferretti, Eduardo Carbo, Ricardo Murrieta y Luis Rivadeneira.

Este columnista –entonces con 20 años de edad– oficiaba de secretario del Comité federativo con Roberto Frydson como asistente –quien poco después fue uno de los mejores entrenadores de la historia ecuatoriana–.

Publicidad

En agosto de 1962 el Comité decidió echar a andar un gran proyecto para desarrollar la natación de menores en el convencimiento de que era imprescindible empezar a renovar aquel equipo que conquistó, de manera brillante, el Campeonato Grancolombiano de 1961, celebrado en la Piscina Olímpica, y que luego ‘barrió’ en los Juegos Bolivarianos de Barranquilla, a fines del mismo año.

Las excelentes relaciones con los dirigentes peruanos en los intercambios frecuentes que se realizaban motivó a Andrés Vasconcellos y Alberto Vallarino a proponer un torneo muy original: los Campeonatos Juveniles de Natación del Pacífico Sur. La respuesta favorable de los sureños fue inmediata.

Chile no respondió. A inicios de octubre de 1962 se llevó a cabo en Guayaquil el primer torneo del Pacífico Sur en cuyas competencias nacieron Fernando González, Eduardo y Tamara Orejuela, Laura Vivar y otras figuras por Ecuador. Mientras, en Perú surgían Johnny Bello, Gustavo Ocampo, Patricia y Arístides González Vigil, Consuelo Changanaquí y María del Rosario de Vivanco quienes llevaron a su país a los primeros lugares continentales.

Publicidad

Publicidad

Los torneos del Pacífico Sur continuaron, pero la capacidad creativa de nuestros dirigentes no cesaba. En 1964 visitamos en las oficinas de EL UNIVERSO a Francisco Pérez Febres-Cordero para proponerle el auspicio del Diario para el Campeonato de Novatos, que en poco cumplirán 52 años ininterrumpidos pese a ciertas maniobras de algunos envidiosos. La respuesta fue favorable y en ello tuvieron mucho que ver Jaime Rodríguez Peñafiel –director de la sección deportiva– y Alberto Sánchez Varas –entonces un periodista muy joven a cuyo cargo estaba la natación–. El papel que el torneo de novatos ha tenido hasta hoy deberá ser materia de un estudio que ponga de relieve que por allí pasaron y se formaron nadadores como los Orejuela, Jorge Delgado, Mariuxi Febres-Cordero, Marcela Lizarzaburu, Odette Thoret, Luis Bajaña, Daniel Pinargote, Gabriel y Armando Fierro y más de un centenar de los que elevaron, con sus éxitos, el pendón patrio en las piletas del continente.

Para 1966 ya la meta era más ambiciosa: crear un Campeonato Sudamericano Infantil y Juvenil de Natación y Saltos Ornamentales. En diciembre de 1965, reunidos en la Piscina Olímpica, los miembros del Comité de Fedeguayas y la Asociación Ecuatoriana de Natación, que presidía Pepe Bejarano, decidimos plantear la idea durante el Sudamericano de Mayores que iba a tener lugar en Lima, en marzo de 1966. Un sondeo realizado durante el Sudamericano de 1964, en Guayaquil, nos permitió conocer que Perú y Argentina concordaban con la idea, mientras los otros países consideraban que un certamen de esta clase exigía un presupuesto muy costoso.

A inicios de marzo de 1966 viajamos a Lima con la delegación ecuatoriana que iba presidida por Pepe Bejarano. Los delegados éramos Alberto Vallarino y este columnista. Pepe había resuelto que él se iba a encargar del cabildeo mientras nosotros elaborábamos los detalles de la propuesta. En sesión de la Confederación Sudamericana de Natación (Consanat), Vallarino tomó la palabra y explicó los beneficios que habíamos conseguido con los certámenes del Pacífico Sur y que ello podía extenderse a toda Sudamérica si se aceptaba la propuesta de Ecuador de crear los campeonatos sudamericanos.

Había escepticismo y recelos sobre el costo, pero el mayor obstáculo que debimos vencer fue la obstinada resistencia del recién electo presidente de Consanat, el peruano Sebastián Salinas Abril, quien empezó a negar la posibilidad de discutir el tema, pese a que Ecuador lo había propuesto observando todas las disposiciones reglamentarias. Cuando Salinas argumentaba contra el torneo, tomó la palabra un invitado que recién se incorporaba a la sala: Javier Ostos Mora, de México. Ostos era vicepresidente de la Federación Internacional de Natación Amateur (FINA); ocupaba el mismo cargo en la Unión Amateur de Natación de las Américas y era miembro del Comité Olímpico Mexicano (COM).

El elocuente discurso de Ostos y su firme convicción de que solo el estímulo a la natación infantil y juvenil podía garantizar la superación de este deporte en Sudamérica venció todas las oposiciones, menos una. Salinas Abril se inventó una “condición imposible”: si Ecuador presentaba en la sesión matinal (a las 09:00 de la mañana) del día siguiente un reglamento de la competencia, sería considerado el tema para votación.

Cuando salimos del congreso de Consanat eran las 23 horas. Consultamos si podíamos usar las oficinas de la piscina de Campo de Marte y si había papel bond y papel carbón (no se inventaba aún la fotocopiadora). La respuesta fue afirmativa y empezamos a trabajar Vallarino y quien escribe esta columna. Terminamos a las 07:00, fuimos al hotel, desayunamos y antes de las 09:00, para sorpresa del peruano Salinas y los delegados, entregamos el reglamento que, con algunas reformas, fue aprobado unánimemente.

Publicidad

Así consta en las actas de Consanat. Nos acompañó en esa sesión Alberto Sánchez Varas, quien reportaba para Diario EL UNIVERSO ese evento que tuvo otros dos momentos emotivos: la medalla de plata ganada por Fernando González en 1.500 metros libre y el retiro de Elmo Cura Suárez, quien saltó por última vez de la plataforma.

En 1967, en la pileta de Campo de Marte, se realizó el I Campeonato Sudamericano Infantil y Juvenil de Natación y Saltos, en el que estuvimos presentes. Como anécdota quiero contar que los saltos habían dejado de practicarse años atrás en Perú y ante la falta de personal especializado, la Consanat nos encargó a Roberto Frydson y a mí –que ya habíamos tenido similar tarea en los Sudamericanos de Mayores de 1964 y de 1966- la organización, manejo de jueces y planilla de resultados de los saltos ornamentales. (O)

Alberto Vallarino y este columnista presentamos la propuesta a la Confederación Sudamericana de Natación en 1966. Se aceptó, pero hubo un gran obstáculo.