Martes 30 de abril del 2013 País

Planteles a la espera de atención

PAJÁN-SANTO DOMINGO-ESMERALDAS-MACHALA

En la escuela Leonidas Plaza Gutiérrez, en la comunidad Santa Bárbara, parroquia Camposano (Paján), se tiene mobiliario de hace casi dos décadas y hasta pizarras líquidas deterioradas.

En la escuela Leonidas Plaza Gutiérrez, en la comunidad Santa Bárbara, parroquia Camposano (Paján), se tiene mobiliario de hace casi dos décadas y hasta pizarras líquidas deterioradas.

Pisos de tierra o aulas con aguas estancadas, bancas vetustas, baterías sanitarias en pésimo estado y falta de espacio para nuevos estudiantes. Así se encuentran algunos planteles de sectores rurales o urbano-marginales de distintas ciudades de la Costa, a solo dos días del inicio del nuevo periodo escolar.

El invierno, considerado moderado por organismos meteorológicos en comparación con el del año pasado, dejó secuelas en los establecimientos y sus autoridades están alarmadas porque siguen sin resolverse los problemas, pese a los pedidos que, dicen, han hecho llegar a las direcciones de Educación de sus jurisdicciones.

Es el caso del colegio fiscal Camposano, en la parroquia del mismo nombre y ubicado a 10 minutos del centro de Paján, Manabí. Ahí no solo el piso es de tierra sino que, además, tiene como bancas sillas de plástico que por el paso del tiempo perdieron su espaldar. Aquí las autoridades alistan una carpa que acogerá a 30 alumnos del décimo año, desde este jueves, por falta de un aula de clases.

Carlos Cedeño Roldán, rector del plantel, aseguró que desde hace algunos años se han solicitado bancas nuevas, mejoramiento de aulas y hasta la contratación de más profesores.

Añadió que lo que más incrementa es la población estudiantil, pues de los 280 estudiantes que hubo el año pasado, ahora deben dar cabida a unos 320 y faltan aulas y bancas.

Para Juan Abel García, director de Educación, todo está listo para el inicio de este nuevo periodo, aunque reconoce que en algunos planteles se requieren obras. Sin embargo, alegó que se han invertido $ 4 millones para mejorar la infraestructura en escuelas y colegios.

En Santo Domingo se vive una situación similar en dos escuelas. Sin pupitres recibirá este año el plantel Brasilia a sus alumnos de educación inicial. Las maestras, dicen, debieron solicitar a los padres que llevaran sillas de plástico para sus hijos, mientras que en otra escuela, la Jaime Roldós Aguilera, en el barrio Ébano, los menores no podrán hacer uso de la única batería sanitaria porque está en pésimas condiciones.

Para este ciclo lectivo, la Dirección de Educación en Santo Domingo informó que intervendrá en 27 instituciones que necesitan reparación de aulas y baterías sanitarias, además de otras 9 en donde se han detectado riesgos en sus instalaciones. En ninguno de ambos listados constan las escuelas Brasilia y Jaime Roldós Aguilera.

En El Oro, las escuelas Ciudad de Guayaquil, en la isla Costa Rica (Santa Rosa), y la Sara Serrano de Maridueña, parroquia Puerto Bolívar (Machala), presentan condiciones de riesgo para sus estudiantes.

En el establecimiento de la isla Costa Rica, Miguel Cruz, presidente de la Junta Parroquial, contó que las paredes de las tres únicas aulas con las que cuenta la escuela han colapsado. “No hay seguridad para que los niños asistan a clases en medio de pedazos de ladrillos”, expresó.

Similar situación atravesó la Sara Serrano de Maridueña en enero pasado. “Apenas concluyó el año lectivo se cayeron las paredes de cinco aulas que ya cumplieron su vida útil porque eran de estructura metálica y no sabemos dónde recibir a los alumnos”, dijo Betty Gómez, directora del establecimiento.

María del Carmen Palacios, coordinadora de Supervisión Educativa de El Oro, manifestó que prevén visitar las escuelas afectadas por el deterioro de las aulas para buscar alternativas y no posponer el inicio de año.

Afirma que unos 20 planteles constan en un plan de construcción de aulas, arreglos de baterías higiénicas, techado, cerramientos, patios y otras obras, que estarían listas en el primer quinquemestre del ciclo.

En Esmeraldas, cerca de 70 niñas y niños de primero a séptimo año de básico iniciarán sus clases en una de las escuelas cuyas paredes son mixtas: de caña, madera y cartón; zinc con agujeros y sin divisiones entre un aula y otra. Es la Carlos Ojeda San Martín, en el barrio Mi Casa Bonita, al sur de la ciudad.

Desde hace ocho años funciona el plantel en esas condiciones. Así se educaron el año pasado 178 alumnos. Debido a que los predios del sector no tienen escrituras, por un conflicto sobre la jurisdicción entre las municipalidades de Esmeraldas y Atacames, ninguna institución ha intervenido para mejorar la infraestructura de la escuela, que tampoco tiene mobiliario en buenas condiciones ni equipos de computación e implementos que fueron robados el año pasado, en cuatro asaltos.

Además, el único baño está rodeado de maleza, al igual que el resto del patio, donde está el área de juegos, hoy inservible.

Enlace corto: