Lunes 25 de marzo del 2013 Política

Romani: “Aprecio al gobierno de Correa, pero están equivocados”

XAVIER REYES | WASHINGTON



WASHINGTON. Milton Romani, embajador permanente de Uruguay ante la OEA, fue uno de los críticos a la postura de Ecuador sobre las reformas al Sistema de Derechos Humanos.

WASHINGTON. Milton Romani, embajador permanente de Uruguay ante la OEA, fue uno de los críticos a la postura de Ecuador sobre las reformas al Sistema de Derechos Humanos.

“Los estados no siempre garantizamos los derechos, los individuos no siempre pueden contra un sistema judicial injusto. Por eso existe la CIDH, si la convertimos en monigotes de los gobiernos, simplemente no sirve.




Apenas terminó de intervenir Ricardo Patiño, tomó la palabra el representante de Uruguay ante la Organización de Estados Americanos (OEA), Milton Romani. Sin dar nombres ni hacer referencias directas, rebatió la esencia de los argumentos que expuso el viernes pasado el canciller ecuatoriano, en Washington, para atacar al Sistema Interamericano de Derechos Humanos (SIDH), a la Comisión (CIDH) y a la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión.

Menos formal que el promedio de los diplomáticos presentes, Romani reconoce que su lucha por los derechos humanos tiene un ingrediente especial: por sus ideas de izquierda fue perseguido por los regímenes totalitarios de su país, al igual que su actual mandatario, José Mujica. En el receso de la Asamblea extraordinaria de la OEA, establecido para el almuerzo, concede una entrevista a este Diario.

¿Su intervención de la mañana fue más bien crítica con las reformas al SIDH que plantean algunos países como Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela?

El proceso de reformas y el que hemos denominado “Fortalecimiento del Sistema Interamericano de Derechos Humanos”, escuchando a todas las voces, con sus críticas y discrepancias, en este momento es positivo. Hay principios recogidos, se ha dado otro clima de diálogo, la reunión de Guayaquil fue un aporte… Hay estados que no están conformes, tienen diferencias, pero mi valoración es que se ha fortalecido el Sistema y la OEA.

Sus palabras sonaron a una respuesta al canciller Patiño.

No, no. Hay una confusión respecto de la autonomía y del papel de las relatorías (Patiño sostiene que deben perder autonomía y someterse a los estados). Y yo polemizo dentro del campo de la izquierda, el campo de los gobiernos progresistas y populares. Tengo cariño y aprecio por el gobierno de Rafael Correa, pero yo creo que están equivocados cuando enfrentan al tema de derechos humanos como si fuera un ariete imperial, una agresión contra los gobiernos.

¿Por qué están equivocados?

Porque las banderas de los derechos humanos han traído un avance popular y democrático desde la década de los 80. Yo fui perseguido, torturado, refugiado en Argentina. Allí, en 1979, recibimos a la CIDH como un puente no solo para salvar muchas vidas, sino para profundizar el movimiento de los familiares. Eso hay que rescatarlo y reincorporarlo. Voy a poner un ejemplo: (las herramientas para) los gobiernos progresistas que enfrentan a los medios de comunicación que actúan monopólicamente están dentro del programa de la tan cuestionada Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. Por eso sería mejor avanzar en la preservación del derecho a la información que tenemos todos. Yo, como ciudadano, tengo derecho a estar bien informado y si hay monopolios y oligopolios ese derecho no está garantizado. Yo no le veo la gracia de enfrentar a periodistas que son críticos con un gobierno, la gracia la veo en avanzar con las herramientas que nos da un Sistema Interamericano para enfrentar a monopolios y oligopolios. ¡No nos pongamos el balde en la cabeza!, como se dice en mi patria.

¿Usted dijo en la Asamblea que sus palabras, como se dice en su barrio, allá en Uruguay, van para quien le toque.

‘Al que le toca, le toca’, se dice en mi barrio. ¿Qué quiere decir eso? Si tú asumes el compromiso y la responsabilidad de la Comisión, de la Corte… y te tocan acusaciones y esas cosas, no te puedes enojar, porque todo el Sistema está hecho para garantizar derechos. Y en nuestros países se violan los derechos. Lo que tenemos que hacer los gobiernos progresistas y quienes tenemos sensibilidad popular es liderar la indignación por los derechos que se están conculcando. No podemos decir ‘como hemos hecho esfuerzos en los derechos sociales y culturales, lo otro no existe en mi país’. ¡No, en todos los países nuestros se violan los derechos humanos!

¿El debate sobre el sistema está reduciendo el análisis en bandos de buenos y malos?

Ni buenos ni malos, ni de un lado ni de otro. Quienes piensen que Ecuador y los países que conforman el bloque de la ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de América) son los malos, están equivocados; de la misma manera que están equivocados quienes dicen que esto (el SIDH, la CIDH, la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión) es una creación del imperio y que acá está Satanás. De lo que se trata es de asumir que tenemos visiones distintas y avanzar con las coincidencias.

Los críticos del sistema, con Ecuador a la cabeza, han repetido que los malos son los medios de comunicación, el poder mediático…

No. Mira, que hay poderes de facto es una realidad, pero los medios de comunicación significan una estructura compleja. Están los dueños, los directores, los periodistas... No puedo meter a todos en la misma bolsa ni todos los medios de comunicación son los malos. Algunos responden a unos intereses y otros, no. Ese es el juego de la democracia. También es democrático plantear que no puede haber monopolio de la información. En mi país también tenemos ese problema, pero lo hemos resuelto a partir de las herramientas que, paradójicamente, nos da la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión. Bueno, disculpas, no puedo continuar la entrevista; me voy a almorzar porque la jornada es larga.

Enlace corto: