Jueves 28 de febrero del 2013 Viva Samborondón

Locales de comida cierran

La Puntilla se está volviendo un sector cada vez más atractivo para los negocios culinarios. Unos 150 restaurantes se asientan a lo largo de los 10 kilómetros de la avenida Samborondón.

En los tres últimos años aparecieron cinco nuevos centros comerciales en La Puntilla, todos con oferta culinaria. Estos son:: Village Plaza (km 1), Plaza Lagos y Malecón de Plaza Lagos (km 6,6) , La Piazza Ciudad Celeste (km 9) y Plaza Navona (km 5).

Allys Luey, directora del departamento de Turismo del Municipio de Samborondón, asevera que La Puntilla vive un auge de ofertas gastronómicas . Añade la funcionaria municipal que el sector gastronómico es una de las principales fuentes de atracción turística para el cantón. Incluso el departamento de Turismo desarrolló hace más de un año una guía turística con la información de todos los restaurantes del sector.

A pesar del auge comercial que atraviesa La Puntilla, no todos los locales logran sobrevivir, pues el mercado se vuelve cada vez más competitivo. “Creo que los empresarios deben hacer una investigación del mercado, de la oferta, un plan de negocios bien estudiado antes de hacer la inversión”, dice Luey, quien indica que al año, en Samborondón se abren de 15 a 20 nuevos restaurantes.

Varios locales con trayectoria en el sector ya han tenido que cerrar sus puertas. El caso más reciente es el de El Rincón de Lichi, en donde se vendían cafés, vinos, piqueos, postres, entre otros bocados y que cerró el sábado 9 de febrero. El lugar funcionó durante catorce años en Bocca (km 1).

La fundadora del lugar, Elizabeth Coronel, más conocida como Lichi, cuenta que vendió el negocio en abril del 2012 porque tenía deudas acumuladas de cuando abrió la sucursal del negocio en el 2009, en el centro comercial Las Terrazas. “Creo que no fue el momento indicado, había mucha competencia y la gente tenía muchos lugares a donde ir. Tuvimos que cerrar porque no funcionó como esperábamos”, cuenta.

Lichi no menciona las razones del cierre, solo cuenta que los nuevos propietarios le enviaron un correo electrónico comunicándole el particular. “Leí la noticia llorando. Fueron catorce años de mi vida que dejé. Di todo de mí para ese lugar”, asegura. Desde que cerró el Rincón, Lichi cuenta que hay personas que cuando la ven en la calle se acercan a reclamarle por el cierre.

Otro caso es el restaurante Chez Stéphane, del chef francés Stéphane Richard, que estaba en La Piazza, donde actualmente funciona La Pata Gorda. Stéphane cuenta que por temas personales optó por cerrarlo, en marzo del 2012.

Stéphane dice que cerró el restaurante, que funcionó durante casi seis años, porque considera que “necesitaba un giro”. A pesar del cierre, él no pierde el contacto con sus clientes, pues cerca del 80% de ellos lo llaman para un servicio más personalizado.

El chef asevera además que “hubo un incremento importante de restaurantes. Hay lugares que son buenos, otros menos, pero hay bastante oferta” . No descarta en el futuro abrir otro restaurante. Mi sueño es abrir aquí un restaurante tipo apartamento, como si fuera una mesa de 25 personas con los platos más destacados, por los que la gente me conoce”, afirma.

En medio de las numerosas opciones gourmet, en el sector también hubo locales de comida rápida y con precios más accesibles, que aunque cerraron, aún son extrañados por los comensales. Por ejemplo, Las Crepes de Nico, negocio que funcionó en el centro comercial La Torre hasta febrero del 2011, luego de tres años de atención.

Se trataba de un negocio familiar. María Elena Murtinho de Cruz, una de las socias, asegura que los dos primeros años del negocio “fueron estupendos”, pero el crecimiento comercial le perjudicó. Cuando abrió el negocio, solo tenía a los restaurantes de Bocca y La Piazza como competencia.

“Lamentablemente en el año 2010-2011 se abrieron demasiados locales. El tema de Samborondón es que la oferta es bastante”, dice.

A pesar de que era el único restaurante de crepes de la zona, ella dice que no era rentable mantener el costo del lugar, y añade que la gente es ‘novelera’, es decir, que buscan siempre probar nuevas cosas. “Tú vas a comer crepes, pero de vez en cuando. La inversión en un restaurante es alta, el tiempo es sacrificado”, asevera.

Mejor ubicación


Chivitos, el restaurante que ofrecía el tradicional platillo uruguayo parecido a un sándwich conocido como chivito apareció en el 2009 en el centro comercial Las Terrazas.

Christian Broos, propietario del negocio, cuenta que este cerró en septiembre del 2012, pero de manera temporal. “No pensamos cerrar definitivamente. Estábamos buscando un local con mayor tráfico que en Las Terrazas, queríamos una reubicación hacia la avenida principal”, cuenta. Añade que ya tenía seleccionado el sector, Entre Ríos, pero que tuvo que salir de viaje y a su regreso el local que le habían ofrecido ya no estaba disponible.

Una nueva ubicación, dice Broos, era necesaria para su negocio por tráfico de clientes y horarios de atención. “Como lugar comercial, Samborondón no tiene muy buen mediodía, la población de consumo baja significativamente a esa hora, porque generalmente la gente que vive en Samborondón trabaja en Guayaquil y almuerza allá”, explica Christian.

Él cree que el sector aún no está saturado, sino que por el nivel socioeconómico y por el comportamiento de los consumidores, los restaurantes gourmet son los que tienen más acogida. Estima que con la aparición de nuevos edificios de oficinas, “el consumo de mediodía podría incrementarse”.

Christian dice que el hecho de tener un local dentro de centros comerciales limita la posibilidad de extender los horarios de atención, por eso quiere un local en una zona como Entre Ríos. “Los picos de consumo en Samborondón suelen ser de 20:00 a 23:00, todos los días. Cuando la gente regresa de sus trabajos, llega a su casa y sale a buscar algo que comer”, explica. Espera que pase el invierno para encontrar el lugar ideal.

Hasta abril del 2012 funcionó Huakamole, en La Torre. En este restaurante se vendían empanadas de verde, bolones, muchines y otros bocados típicos con precios de $ 2 a $ 5 en promedio. El local atendió durante un poco más de un año y según uno de los socios, Gabriel Pino, cerró “porque los costos fijos mensuales eran muy altos” en comparación con las ganancias. Solo en arriendo del local pagaba $ 1.500, a eso se sumaba el pago de servicios básicos, al personal, entre otros. “No recuerdo la cifra exacta, pero digamos que era el doble del alquiler”, asegura y explica además que en donde estaba ubicado el local “no había fluidez de clientes entre semana. Solo en las noches”.

Hay quienes se preguntan ¿qué pasó con el restaurante de Chespirito? Se refieren a La Chiripiorca, en el centro comercial La Piazza. Ahora en ese local funciona el restaurante La Balandra.

El sitio, que rendía tributo al actor mexicano Roberto Gómez Bolaños, se especializaba en comida mexicana, y en el segundo piso estaba habilitada una sección llamada La Garrotera, tipo lounge en donde se servían tragos y cocteles.

El local abrió en junio del 2011 y cerró un año y medio después. Una de las socias, Karina Cadena, cuenta que “cerramos por un tema particular. El restaurante cumplió un ciclo, la gente es muy novelera y ninguno de los dueños podía dedicarse al manejo del restaurante”.

Entre los socios estaban Érika Vélez y Danilo Rosero, quienes por su agenda artística no se involucraron por completo en el negocio. “Lo ideal es que esté el dueño para manejar la calidad del servicio”, expresa Karina Cadena. Agrega que no tienen planificado volver abrirlo.

Asimismo, algunas personas se extrañaron al saber que el bar cervecero Old School Pub, ubicado en Las Terrazas cerró sus puertas.

“Cerró por diversos motivos, la ubicación lo situaba lejos del target de consumo, además, Las Terrazas tenía estrictas políticas sobre el ruido y las horas de funcionamiento”, expresó Manuel Cucalón, uno de los socios.

Unos se van, otros se quedan y otros tal vez regresen. Ese es el panorama gastronómico actual.

15

Restaurantes al año se abren en promedio en La Puntilla, parroquia urbana de Samborondón

Opiniones

“De los que cerraron extraño Huakamole de don Seve (c.c. La Torre), porque los bolones y el guacamole eran espectaculares”.
@_MARY_PIE_ ,
vía Twitter.


“El contacto con la gente es muy bonito, ameno, pero es un negocio muy sacrificado. El tema de Samborondón es su oferta, es demasiada”.
MARÍA ELENA DE CRUZ,
socia de Las Crepes de Nico


“Lo más importante es que los empresarios que vienen al sector hagan un estudio del mercado y un buen plan de negocios, para evitar el cierre de un momento a otro”.
ALLYS LUEY, directora del departamento de Turismo del Municipio

“De los restaurantes que han cerrado, ¡Crepes de Nico! Eran perfectas las crepes para un antojo dulce o salado casual”.
VIRGILIO JARRÍN,
estudiante de la UEES.



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