El pasado 14 de enero se cumplieron doce años del fallecimiento del ecuatoriano, doctor Juan Isaac Lovato, de reconocido prestigio y convertido en clásica institución jurídica. Su extensa obra jurídica trascendió alcanzando categoría de fuente inagotable de consulta, que la Universidad Andina Simón Bolívar reeditará el 29 de enero, con el fin de aproximarnos a su pensamiento; porque el hombre en todos los tiempos y en todos los pueblos se hace célebre por sus realizaciones.

Hombre de izquierda, gran defensor de los trabajadores y pobres, fue sorprendentemente tierno y tolerante, sencillo, justo. Por el año 1996 la revista Diners publicó la entrevista que le hiciera un reconocido periodista, quien al preguntarle ¿qué era para él la cátedra?, obtuvo una sencilla pero profunda respuesta: “Meditación, dulce sacrificio. Aprendizaje constante, diaria entrega espiritual, transmisión de lo más valioso del hombre: el conocimiento; formación de las generaciones que forjan permanentemente el porvenir de la patria. Esta labor eminentemente creadora, vital, está reñida con la mezquindad, eleva el alma; hace buenos, grandes y dignos”. Había aprendido a luchar por la vida desde pequeño, lo cual lo fortaleció más que física, espiritualmente. Fue ministro juez de la Corte Suprema de Justicia, pero considerando que para ser juez se requería de extremada responsabilidad para decidir sobre la libertad, bienes y tranquilidad de las personas encausadas, se excusó del cargo a los pocos meses. Así consideró él la cátedra, la magistratura y la vida.

Kléber E. Araujo Morocho,
doctor en Jurisprudencia, Quito