Voluntarios de la Cruz Roja: Su prioridad es ayudar a otros, aunque no ganan un salario

Tenía 16 años y cursaba el quinto año en el colegio fiscal Rita Lecumberri cuando el domingo 13 de octubre del 2005 (lo dice con exactitud) escuchó por primera vez una charla de primeros auxilios. El compromiso y el profesionalismo que le transmitieron los miembros de la Cruz Roja del Guayas la motivaron a ser parte de este voluntariado.

Hoy, de 23 años, Denise Barragán forma parte de los 400 voluntarios activos de esta institución en el Guayas. Ha participado en emergencias ocasionadas por desastres naturales auxiliando a damnificados, también ha compartido sus experiencias con otros jóvenes.

Durante los últimos siete años ha dividido su tiempo entre el voluntariado, sus estudios de técnico en urgencias médicas y su familia. “Soy voluntaria y vengo cuando puedo o cuando me necesitan, yo tengo la compensación de que aquí me han capacitado”, manifiesta.

La institución le dio a la joven una beca en la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil. A cambio, ella deberá quedarse dos años más en la Cruz Roja, pero eso no le molesta porque quiere “seguir colaborando muchos años más”.

Denise, quien en el mes de octubre piensa culminar su carrera, cuenta que realizar el voluntariado en esta institución le ha permitido especializarse en temas de evaluación de daños y análisis de necesidad ante una emergencia.

Ricardo Rosado, de 21 años, otro de los voluntarios que colaboran con los adolescentes dando charlas de prevención en temas de VIH, sexualidad, drogas, asegura que a los 15 años, durante sus vacaciones, observó un anuncio en un diario sobre los cursos de primeros auxilios que ejecuta la Cruz Roja, y de inmediato se acercó y se inscribió.

“Siempre he tenido la visión de estudiar Medicina y de ayudar a los demás. Yo me veía en una ambulancia socorriendo, pero terminé trabajando con los jóvenes”, indica.

Recuerda que al entrar a la Cruz Roja estudiaba en el colegio San Agustín, ubicado en Pedro Moncayo y Padre Solano, a dos cuadras de la entidad, por lo que se le hizo fácil ir al sitio.

La decisión de seguir colaborando en la entidad se dio por la experiencia que fue adquiriendo. Cuenta que acude a los colegios particulares y fiscales para ofrecer charlas y talleres para los adolescentes.

También está el caso del voluntario Antonio Rodríguez, de 46 años, un español que emigró a esta ciudad porque contrajo matrimonio con una ecuatoriana. Él sirve desde hace 19 años en la Cruz Roja, los tres últimos en Ecuador.

A su esposa la conoció en el área de Emergencias de un hospital, cuando ella cuidaba a un paciente, pues es auxiliar de enfermería.

Al llegar a Guayaquil no dudó en visitar la Cruz Roja y ofrecer sus servicios a la comunidad.

El fallecimiento de su madre motivó al español a ingresar a esta institución para aprender primeros auxilios.

“Hace 26 años murió mi mamá de un paro cardiaco y no pude ayudarla. Mi padre falleció de un cáncer en la garganta y tampoco supe darle los primeros auxilios”, recuerda.

Desde 1993, cuando ingresó a la entidad, ha aprendido sobre emergencia hospitalaria, primeros auxilios, socorrismo de emergencia, emergencia respiratoria, entre otros.

Ahora él participa en la Unidad de Gestión de Riesgo y capacita a jóvenes en colegios en temas de primeros auxilios.

“El día que me muera me tendrán que enterrar con una ambulancia, esa será mi caja”, dice el voluntario extranjero.

Programas

Salud Comunitaria, Juventud, Gestión de Riesgo, Principios y Valores son los cuatros programas que ejecuta la Cruz Roja a través de su voluntariado.

Hilda Acosta, encargada del programa de Salud Comunitaria, explica que trabajan con promotores de salud en los cantones de la provincia y capacitan a los ciudadanos sobre enfermedades como el dengue y su prevención.

El coordinador del proyecto Principios y Valores, Jorge Palacios, indica que esta área promueve el derecho internacional humanitario y los derechos humanos a nivel interinstitucional, con las FF.AA., Policía y organizaciones sociales. Brinda asistencia y protección a personas afectadas por violencia, refugiados y migrantes.

Hólger Moreno, del programa de Gestión de Riesgo, es el responsable de las emergencias y de dar capacitación sobre lo que se debe hacer en situaciones de desastre.

El Programa de Juventud, según el coordinador Segundo Echanique, está orientado a la formación integral de los jóvenes desde los 16 años en temas de prevención de VIH, drogas, paz y no violencia, ambiente, entre otros.

Hoy, la institución celebra su Día Internacional con una sesión solemne, a las 18:00, en su sede, ubicada en Primero de Mayo 111 entre av. Quito y Pedro Moncayo.

“La Cruz Roja no solo es un banco de sangre o atender una emergencia, sino también es un programa que trabaja con los jóvenes y la comunidad”.
Ricardo Rosado
Voluntario