Fue un 15 de diciembre de 1995 cuando el entonces presidente Sixto Durán-Ballén inauguró la represa La Esperanza, edificada en la cabecera del río Carrizal, en la parroquia Quiroga, cantón Bolívar (Manabí). A casi 17 años de haber entrado a funcionar para, entre otras cosas, evitar las inundaciones en la cuenca del Carrizal, la presa se ha vuelto una pesadilla, pues mantiene anegada por siete días a Calceta, que tiene 40 mil habitantes, y otras localidades (con unos 10 mil habitantes), así como cultivos y pastizales.