Calceta en pánico porque agua de presa la inundaba más de 80 horas

El mercado, el parque, los accesos al hospital y el 80% de los domicilios de Calceta, cabecera cantonal de Bolívar, estaban inundados por más de 80 horas, hasta las 18:00 de ayer. El agua provenía de las lluvias y, sobre todo, de la presa La Esperanza, que estaba rebosando al máximo de su capacidad y evacuaba hasta 180 metros cúbicos por segundo hasta la tarde.

La población estaba atemorizada al atardecer, pues se anunciaba que anoche de la represa se iban a aflojar 240 metros cúbicos de agua por segundo, por lo que el nivel de inundación subiría unos 50 cm más, por encima del 1,50 metros que tenían algunos sectores.

A esta situación se sumaba la destrucción de un tramo de carretera recién reconstruida, con hormigón, de la ruta Pimpihuasí-Junín, que comunica a Calceta con Portoviejo, ciudad que también registró una inundación en la salida a Manta. Para completar el cuadro de desastre, que fue constatado por el presidente Rafael Correa ayer en la tarde, el cantón Chone estaba inundado por décima vez en lo que va del año.

Indudable que la desgracia mayor la soportaba Calceta, donde la tarde de ayer empezó a evacuarse a 30 personas de las orillas del río Carrizal, que desciende desde la presa La Esperanza. Por eso, la reacción de los calcetenses fue contra Senagua, entidad del Estado que tiene a cargo el sistema de represas.

Joselo Álava, jefe de una de las familias inundadas, relató que este era el peor fenómeno de las últimas dos décadas. “La situación que estamos viviendo es crítica y eso por falta de planificación de parte de Senagua, que no le da el mantenimiento en la época de verano a la represa. Ahora vivimos las consecuencias, las pérdidas son irreparables y cuantiosas y no hay quién responda”, señaló.

El alcalde Ramón González manifestó que hasta la mañana de ayer salían de la presa 180 metros cúbicos por segundo, por dos compuertas, y la cota estaba en 65,40 metros (la máxima es 66 metros); y que el COE provincial, presidido por la gobernadora Susana Dueñas, resolvió evacuar más agua por las dos compuertas.

Los sectores más afectados eran San Felipe, El Morro, Limón, Arrastradero, Cabello, Barrio Norte, Santa Martha, El Corozo, Sauce y calles centrales como Ovidio Villamar, Bolívar, 13 de Octubre, Chile, Domingo Proaño e incluso llegó hasta el mercado, la plaza cívica y el hospital.

Chone y Portoviejo
La ciudad de Chone sufrió nuevamente por la crecida de los ríos Grande, Mosquito y Garrapata, afluentes del Chone, presentándose entre el lunes y ayer la décima inundación. Mientras, malestar y preocupación provocó un deslizamiento de la vía Pimpihuasí-Junín, que presenta un hundimiento.

Las lluvias también siguieron complicando a Portoviejo. La aparición de la quebrada de río de Oro anegó las ciudadelas San Jorge y San Gregorio.

Afectados narran su realidad
“Cada vez nos inundamos más pero nadie nos ayuda. Pedimos que nos vengan a ayudar a evacuar el agua pero esa respuesta es nula, debemos sobrevivir por nuestra cuenta. Ojalá que nuestros testimonios sirvan de eco en medio de esta inoperancia de autoridades”.
Jessenia Jaramillo,
cdla. La Paz, Portoviejo

“Se ha subido más el pase de agua en la represa (La Esperanza), estaría en unos 150 metros cúbicos, esto originaría que la ciudad en la actualidad se encuentre llena y con probabilidad de que se llene más”.
Jacinto Párraga,
Calceta, Manabí

“Vivimos con los moscos y con el dengue, y si uno busca atención en los subcentros esa respuesta es lenta. Eso quizás sea lo menos tortuoso que pasamos aquí cada vez que tenemos de visita a la estación invernal, pues las obras improvisadas o abandonadas también nos pasan factura”.
Ana Mendoza,
cdla. Florón 1, Portoviejo

“Las lluvias nos causan daño en la salud y aquí la fumigación es nula; los moscos son como vecinos de nosotros y los casos de dengue aumentan. Sencillamente vivimos con el problema pero no nos dan solución. Ya de tanto reclamo nos cansamos; queremos soluciones. Esta vía está completamente llena de lodo, los carros no quieren ni entrar y uno solo ingresa a pie”.
Antonio Carrillo
Los Helechos, Portoviejo

“Cada vez que llueve nos inundamos hasta con aguas servidas, las alcantarillas colapsan y entonces las heces están en las calles. La salud de nuestros vecinos empeora. Queremos ayuda urgente, por Dios. Qué debe pasar para que nos atiendan”.
Maribel Cevallos,
cdla. San Alejo, Portoviejo

“Es lamentable la situación que aquí se vive. De lo que tengo conocimiento, es más crítica que el año del fenómeno El Niño (1998)”.
Filemir Zambrano,
sitio El Ají, Calceta