AFP-EFE
WASHINGTON.- El presidente estadounidense, Barack Obama, acusó al gobierno sirio de Bashar al Asad de asesinar a civiles en un "ataque indescriptible" en la ciudad de Homs y pidió su renuncia.

La contundente condena de Obama se produjo en medio de informaciones que afirman que unos 230 civiles fueron asesinados por bombardeos de las fuerzas sirias la noche del pasado viernes, en Homs.

El canciller británico, William Hague, también condenó la represión y dijo que la violencia ha mostrado la "sangre fría" del presidente Bashar al Asad.

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El régimen sirio negó, a través de la agencia oficial Sana, que sus tropas lanzaran una ofensiva en Homs y atribuyó las informaciones a la "escalada de los grupos armados".

En tanto, manifestantes sirios irrumpieron en la Embajada de su país en El Cairo y acudieron a las misiones diplomáticas de Londres, Kuwait, Atenas y Berlín en una protesta ante la matanza. Mientras, Túnez resolvió expulsar al embajador sirio.

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sometió ayer a votación una resolución que condena la sangrienta represión en Siria y pide la renuncia de Al Asad, que fue vetada por China y Rusia.