EFE-AP-AFP
EL CAIRO.- Los egipcios se volcaron ayer con el primer aniversario de la revolución que acabó con tres décadas de dictadura de Hosni Mubarak en la concentración más masiva desde entonces en la plaza Tahrir de El Cairo, donde se vivió una catarsis de patriotismo con espacio para reivindicaciones.

Todos los caminos llevaban a Tahrir, epicentro de la revolución del 25 de enero, donde bajo un sol radiante confluyeron varias marchas de decenas de miles de personas organizadas por distintos grupos de jóvenes y revolucionarios para pedir que la Junta Militar que gobierna Egipto actualmente traspase el poder de forma inmediata.

En El Cairo los manifestantes exhibían carteles con una enorme diversidad de mensajes que dejaban al desnudo las divergencias sobre el significado de la jornada.

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Los Hermanos Musulmanes, que dominan el nuevo Parlamento, concurrieron a la plaza para celebrar el aniversario de la caída de Mubarak.

Sin embargo, otros grupos afirmaron que regresaban a la plaza para continuar la inacabada revuelta y pedir que el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, que dirige Egipto desde la caída de Mubarak, abandone el poder.

En un comunicado difundido ayer, la cúpula castrense confirmó que abandonará el poder el próximo 30 de junio, día en que los militares regresarán a sus cuarteles para dedicarse solo a "defender la tierra, el cielo y el mar de Egipto".

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Los dirigentes militares enumeraron los próximos pasos en el periodo de transición: el levantamiento, ayer, de la Ley de Emergencia -vigente desde 1981-, la celebración de elecciones a la Cámara Alta del Parlamento, la redacción de una nueva Constitución y la convocatoria de comicios presidenciales.

La Junta Militar encabezada por Hussein Tantawi tomó el poder tras la caída de Mubarak el 11 de febrero del 2011. Los revolucionarios la acusan de perpetuar el sistema autoritario, señalando que si bien las elecciones fueron las más libres de décadas, las raíces de la dictadura siguen intactas.

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En cambio, la Hermandad Musulmana ha sido la principal beneficiaria de la transición manejada por los militares. Las elecciones les dieron casi la mitad de las bancas en el Parlamento, convirtiéndolos en el bloque dominante. Los salafistas, musulmanes radicales, ganaron el 25% de las bancas.

En la plaza, que se tiñó de rojo, blanco y negro, los colores de la bandera egipcia, el ambiente era festivo y sonaban canciones nacionalistas, con muchas familias que aprovecharon el día libre, ya que ha sido declarado fiesta nacional, para acercarse a Tahrir con sus hijos.