Especialistas plantean creación de materia en educación alimentaria

Domingo Onofre tiene 72 años y hace cinco le detectaron diabetes en el hospital del IESS Teodoro Maldonado Carbo. A diferencia de sus compañeros del club de diabéticos Dulce Esperanza, él no cree que seguir una dieta balanceada evitará que se incrementen sus niveles de azúcar en la sangre. “En el feriado comí de todo, fritada, colada morada, yo no puedo vivir sin mi verde”, asegura él mientras señala que sus niveles se mantienen en “lo normal”.

Lo que no sabe Onofre y que explica el endocrinólogo Patricio Salazar, es que si bien sus niveles actualmente están aceptables no siempre lo estuvieron y esto podría causar complicaciones en su salud que al principio pasan desapercibidas.

La nutricionista Liria Mendoza afirma que la mala alimentación es uno de los principales problemas que originan la diabetes. De ahí que explica que una correcta nutrición debe empezar desde el embarazo. “Hay que educar a la madre para que conozca cómo alimentar y nutrir a su hijo. A veces se piensa que lo alimenta bien, pero no lo está nutriendo”.

Por ejemplo, es de vital importancia la lactancia exclusiva de la madre durante los seis primero meses. No obstante, asegura Mendoza, muchas madres les dan leche de fórmula. “¿Qué sucede entonces? Ese niño en lugar de tener los requerimientos calóricos adecuados va aumentando las calorías y va a ser un niño que a la larga va a terminar diabético”, enfatiza.

Ella asegura que aún prevalecen conceptos equivocados en la sociedad, pues persiste en pensar que el niño sano es el que está gordito. Según Mendoza lo normal es que el menor duplique su peso a los seis meses y lo triplique al año.

“Si un niño nace con 7 libras debe tener 21 libras al año, pero entonces la madre se fija en el hijo de la vecina que tiene 24 libras y dice ‘está lindo, bien gordito, se le hacen zanjitas’, ese niño no está bien porque va a ir creciendo y va a empezar a comer, a comer y llegará a los 11 años y se constituye en un problema de salud pública porque será un potencial diabético”.

La endocrinóloga del hospital de niños Francisco de Ycaza Bustamante, Dayse Chusán, coincide con Mendoza e indica que cada vez es más frecuente ver en su consulta a niños con problemas de sobrepeso que llegan a desarrollar diabetes tipo 2 (antes solo se veía en adultos), los que se han incrementado en los últimos dos años, de ahí que considera importante que se eduque a la población.

Una forma de hacerlo, según la endocrinóloga María Vanegas, del hospital Luis Vernaza, es mediante la creación de escuelas para diabéticos así como para sus familiares.

Con ella concuerda Mendoza, quien considera que la prevención aún escasea en el país. “Deberían haber escuelas para que se implemente de manera obligatoria la educación alimentaría”, sostiene Mendoza, quien añade que en las universidades no hay materias sobre alimentación complementaria o lactancia materna y si apenas hay nutrición, esta es considerada por los estudiantes como una materia de relleno, pero luego cuando egresan descubren su importancia en la salud.

La coordinadora académica de licenciatura en nutrición de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), Silvia Alejandro, dice que los padres deben ser los primeros en educarse. “El niño es pasivo para comer, recibe lo que le dan, si ve como un símbolo las bebidas gaseosas y las pizzas lo verá como algo normal. Las células tienen memoria, eso queda marcado en su tejido graso, sus células van a consumir y consumir grasas”, señala ella.

Alejandro hace hincapié en que los niños no deben comer nada procesado porque estos productos (snacks, bebidas energizantes, té) contienen oculto sal, azúcar y aditivos que su organismo no está adecuado todavía para metabolizarlo y si los come todos los días en exceso es probable que desarrolle alergias, problemas respiratorios o gástricos.

Detalles: Nutrición
Alimentación adultos
La coordinadora académica de licenciatura en nutrición de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, Silvia Alejandro, explica que es recomendable alimentarse con un espacio interdigestivo de tres a cuatro horas. Lo ideal es tener al menos cinco pequeñas comidas diarias.

Calorías
En promedio la dieta debe incluir para los carbohidratos entre el 45-50%, las proteínas del 10 al 20% y las grasas del 20 al 30%.