Recorriendo mares de sabiduría

Siempre se dice que lo que se hereda no se hurta, un viejo dicho que se convierte en la mejor manera de empezar a contar la historia de José Olmedo Morán, desde su departamento de la ciudadela Kennedy.

Dedicado a la vida del mar, es actualmente director ejecutivo del Instituto Antártico Ecuatoriano. Su padre, el marino Renán Olmedo fue su referente para inclinarse por la misma profesión. “Aunque mi padre no me lo haya inculcado, siempre estuve inclinado hacia el mar, las investigaciones, las especies, etc.”, dice José Olmedo.

Cuando salió del colegio a José se le pasó un solo nombre por la cabeza, Escuela Naval de Salinas. Cinco años después estaba listo para iniciarse como marino en el país.

Tiene cuatro hijos: Satyananda, Inayat, Kabir y Mirabay, nombres que les puso por la filosofía hindú de la cual conoce mucho por estudios independientes que ha hecho.

“En total, ocho son mis hijos”, dice entre risas, refiriéndose a las vástagos de su segunda esposa, Margot Hernández.

Fue comandante del Buque Escuela Guayas: ahí realizó un crucero por Latinoamérica. También visitó España, Nueva Zelanda y Suecia, estos dos últimos países han sido aquellos que más han llamado su atención, por su orden, belleza y tranquilidad.

Expediciones
El Ministerio de Defensa del Ecuador se hizo cargo del Instituto Antártico Ecuatoriano en el 2005 y recibe todo el financiamiento para proyectos fuera y dentro del país.

Fue, sin embargo, en 1984 cuando el Instituto Antártico Chileno invitó al Ecuador a que forme parte de la primera expedición a la Antártica. Entonces José asistió con toda su tripulación. “ Fue ahí donde empezó el gusto y las ganas de visitar ese lugar”, dice.

Desde esa fecha ha realizado seis visitas más. La primera que se dio por parte del país fue en 1987, cuando se empezaron a hacer las primeras construcciones de la estación Pedro Vicente Maldonado.

Siempre se topan con tripulaciones de países vecinos, con los cuales hay buenas relaciones, comenta José, quien asegura sentirse como en casa cada vez que viaja a la Antártida. Viajero empedernido, José perdió la cuenta de las buenas historias que tiene.

La Isla de Pascua, ubicada en la Polinesia, en medio del océano Pacífico, ha sido un punto al que José también llegó y del cual tiene buenos recuerdos. José utiliza mucho la palabra “deslumbrante” para definir un lugar como la Antártida, pero asegura que las costas ecuatorianas son los primeros lugares que él visitó y de los que se enamoró, por eso siente tanta curiosidad por la Antártida, porque tiene mucha relación con las islas Galápagos.

Es que el clima, las especies, la flora y fauna forman parte de los estudios que hace José y su tripulación en cada viaje.

Su principal meta es poder hacer de la Estación Científica Pedro Vicente Maldonado una estación permanente, pues por ahora solo trabaja durante el verano.

Para ello, José requiere sobre todo de logística, como calefacción, electricidad, almacenamiento de combustible, un reservorio de agua dulce, etcétera.

Se retiró como capitán de navío, un rango antes de ser almirante, que es el tope para los marinos, pero lo hizo pensando siempre en la tarea que tenía que realizar y en las plazas de trabajo que muchas veces están agotadas en el país.

Es un hombre pensante, decidido, que sacrifica lo más preciado para él, su familia, pues muchas veces ha dejado de estar en Navidad, año nuevo, cumpleaños de sus hijos, etc., para viajar por mares y mares. Siempre ha querido llevar a su familia a sus múltiples expediciones, pero respeta mucho los acuerdos que se hacen con los buques, no descarta algún día poder ir con su esposa, quien está ansiosa de conocer el lugar que tanto menciona él: la Antártida.

Aunque marino, parecería que él no es de los que se ajusta a aquello de “un amor en cada puerto”, y lo corrobora diciendo que su mujer, muchas de las veces esperaba en los puertos alrededor de Latinoamérica, para pasar tres días con él, no muchos pero suficientes para ambos.

Cuando se le pregunta dónde desea vivir en su vejez luego de haber conocido tantos lugares alrededor del mundo, el director del Instituto Antártico Ecuatoriano. no deja terminar la pregunta y responde que Ecuador. “Jamás dejaré de regresar a mi país”.

Dicen de Él
“Tengo más de 40 años de conocer a Pepe, sin duda es alguien en quien se puede confiar. Es un gran amigo y gran profesional”.
Milton Tobar
Amigo de la Marina.