Violencia intrafamiliar, denominador común en mujeres asesinadas

QUITO
.- "Yo maté a mi pareja porque me enteré que me engañaba. Aquel día me puse como loco, cuando supe que se iba a encontrar con su amante". Así fue como José Carlos Juan Espinosa, esposo de Luz Arteta, de 50 años, explicó a los agentes de la Policía Judicial de Pichincha (PJ-P) las razones que lo llevaron a asesinarla, el jueves 23 de julio pasado en el norte de Quito.

Su cuerpo fue encontrado dos días después en un bosque ubicado en el sector de San Carlos Alto, en el noroccidente, con dos puñaladas: una en el cuello y otra en el estómago. Era la cuarta de las seis mujeres halladas sin vida en 41 días, entre el 25 de mayo y el 4 de julio.

Para el psicólogo Silvio Fonseca la muerte violenta de Arteta pone de manifiesto que el maltrato ejercido por la pareja es la forma de violencia más común en la vida de las mujeres, mucho más que las agresiones o violaciones hechas por extraños o conocidos. Él refiere que las cifras explican que el 52,7% de casos se dan en los hogares y el 6,13% en lugares públicos.

El 2 de junio pasado en la quebrada del río Machángara por el sector La Floresta, centro-norte de Quito, era encontrado el cuerpo encartonado de Karina Salinas, de 19 años. La chica había sido agredida violentamente e incluso tenía signos de haber sido abusada sexualmente, antes de ser asesinada.

Seis días después del hallazgo, la madre de la víctima reconocía sus restos en la morgue. Ahí, ella afirmaba que el primer sospechoso de la muerte era un hombre con el que trabajaba su hija en una empresa de limpieza y con quien mantenía una relación sentimental.

La joven, madre de una pequeña de dos años, era oriunda de Santo Domingo de los Tsáchilas y se había divorciado de su pareja, según su madre, porque la maltrataba físicamente.

Arteta y Salinas son parte de los quince homicidios contra mujeres registrados en Quito, de enero a junio del 2011, por el Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana (OMSC). Este número es menor en cuatro muertes en comparación a los mismos periodos en la ciudad el 2009 y 2010.

Lo que preocupa, explica un agente de Criminalística, que prefiere no revelar su nombre, es la violencia con la que se están perpetrando los crímenes.

El investigador cita la violencia con que fue asesinada Yajaira Rezabala, una joven de 20 años, cuyo cuerpo fue encontrado descuartizado al interior de tres bolsas de basura en una quebrada en el sector de El Troje, en el extremo sur de Quito.

Los restos fueron hallados la tarde del 16 de junio último. En el rostro de la chica eran visibles los golpes que había recibido. Además, dice, la perfección de los cortes que recibió la mujer demostraban que su victimario sabía de esa materia.

Las tres víctimas nombradas hasta este momento en el relato hacen parte de los seis cadáveres de mujeres que fueron levantados entre el 25 de mayo y el 4 de julio por el departamento de homicidios de la PJ-P. Tres de ellos han sido identificados, mientras que otros tres permanecen en los frigoríficos de la morgue a la espera de que se los reconozca y así determinar la causa real de la muerte.

En la Unidad de Inspección Ocular de la PJ-P se ha descartado que exista un asesino en serie detrás de todos los crímenes contra mujeres de estos tres últimos meses. Dicen que hay signos específicos en cada uno de los cadáveres que revela que en cada caso se utilizaron formas distintas para la muerte.

Datos del OMSC demuestran que la violencia intrafamiliar ha ocasionado cinco muertes de mujeres en lo que va del 2011; le sigue la venganza, con tres; vienen las víctimas de asalto o robo, con dos muertes; y aún sin dato están registrados cinco cuerpos. Respecto a las cifras del 2009 y 2010, la violencia intrafamiliar fue igual la primera causa de deceso de mujeres.

En lo que se refiere a homicidios en Quito, la OMSC demuestra que la muerte de hombres refleja el 87% del total, mientras que la muerte de mujeres el 13% restante.

El sociólogo Víctor Jácome explica que aunque el número de crímenes de mujeres no supere al porcentaje de muertes de hombres en Quito, es preocupante que se vea como normal el maltrato, de diferentes tipos, contra el sexo femenino.

"Generalmente todo hecho de violencia intrafamiliar está ligado al consumo de alcohol. En Ecuador la relación alcohol-violencia-ignorancia produce pérdidas sociales incalculables (atención de salud, costos judiciales, pérdida de productividad, entre otros)", refiere.

Cifras de la Fiscalía indican que en lo que va del 2011 los celos, con el 25%; el uso excesivo de alcohol, con el 9%; la infidelidad, con el 6%, son los problemas que originan la violencia intrafamiliar y de género en la capital. Se aclara en la cifra estadística que 31% d el problema de violencia se refiere a otros orígenes, los cuales no se definen, mientras que se desconoce el inicio de un 13%.

Sonia Andrade, de la Fundación Mahatma Gandhi, afirma que el problema social del maltrato debe ser superado con un proceso profundo de educación. La desnaturalización de la violencia debe ser una política de Estado, refiere la defensora de los derechos humanos.

Para Andrade los efectos de la violencia suelen prolongarse más allá del maltrato físico de la víctima. Señala que si bien en algún punto esta violencia puede ocasionar la muerte, en la mayoría de casos genera discapacidades permanentes y lesiones psicológicas, no solo en el sujeto directo del maltrato, sino también en las personas que están a su alrededor.

"Una persona que vivió en un ambiente de maltrato, si no recibe atención sicológica, será un futuro victimario o un potencial ser humano que aceptará como normal la violencia", concluye la profesional.

Extremidades

Una de las víctimas en Quito fue Yajayra Rezabala, cuyas piernas se desprendieron de su cuerpo. La Policía aún no encuentra sus extremidades.

Casos

Según la Policía, en el primer semestre de este año en Quito se han registrado 30 denuncias de homicidios menos que el año pasado: 146 hubo en el 2010, mientras que en este año van 116.