Al Dr. Plutarco Naranjo

“Por casi 70 años he escrito una columna semanal para diarios del Ecuador y otros países...”, comienza diciendo el artículo de despedida del Dr. Plutarco Naranjo, publicado el martes 27 de marzo del 2012 en Diario EL UNIVERSO.

El insigne y extraordinario médico, científico, historiador y escritor se despidió de esa columna de EL UNIVERSO, pero nos deja un gran legado de sus obras de investigación, como un aporte a la medicina en el campo de la alergología, la nutrición, la farmacología, la higiene, las ciencias naturales y la historia.

Es muy grato leer sus artículos de salud concediéndonos consejos sobre alimentación, puesto que estudió las propiedades de muchas plantas y alimentos como la papa, yuca, maíz, etcétera. Siendo pionero de la etnomedicina en el Ecuador y la medicina tradicional aborigen, así como sus ilustraciones históricas plasmadas en sus obras como las del médico precursor Eugenio Espejo y el ilustre ecuatoriano Juan Montalvo; son innumerables las publicaciones científicas acreditadas en revistas nacionales y extranjeras, más de 500, es decir, toda una vida al servicio de lo humano, entregándonos sus sapiencias. Me sumo al sentimiento de gratitud y aprecio de los que hemos disfrutado con las lecturas de sus conocimientos. Saludos, Dr. Plutarco Naranjo.

Marcelo Vargas Velasco,
médico pediatra, Babahoyo, Los Ríos

Cuenca libre de humo

Hace unos años se produjo una aguda polémica entre las empresas tabacaleras y algunas instituciones sanitarias sobre los efectos del hábito de fumar cigarrillo. Estados Unidos emprendió en largas y cuidadosas investigaciones, llegando a irrefutables conclusiones acerca de los severos trastornos que ocasiona el tabaco. Quedó demostrado que este era el causante de la más grande epidemia de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Se comprobó además que el humo del tabaco afecta no solo a los fumadores activos sino también a quienes involuntariamente se ven obligados a “fumar de modo pasivo”, inhalando el humo con que los fumadores contaminan el ambiente. Frente a esa situación las autoridades de Salud de Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud adoptaron medidas restrictivas contra el hábito de fumar.

Ahora, las autoridades de la ciudad de Cuenca, haciéndose eco de la necesidad de proteger la salud de todos, han resuelto que su bella urbe entre en la categoría de “libre de humo”, para lo cual han prohibido fumar en lugares públicos. Esta medida respalda la lucha que el Gobierno nacional lleva adelante desde hace varios años.

Las estadísticas de morbilidad y mortalidad por cáncer pulmonar y de otros órganos, así como las enfermedades cardiovasculares producidas por el tabaco son, verdaderamente, sobrecogedoras. La muerte por infarto cardiaco y sobre todo por cáncer es la última fase de un largo y muy penoso proceso.

El humo del cigarrillo produce más de dos mil compuestos químicos que contaminan el ambiente: pequeñas partículas, gases, compuestos volátiles y semivolátiles, entre ellos compuestos cancerígenos. La mayoría ejercen efectos irritantes en las vías respiratorias, en este caso, es peor el humo de la colilla que se quema lentamente. Las substancias irritantes empeoran a veces violentamente a los asmáticos, bronquíticos y otros enfermos de las vías respiratorias. El tabaco inhibe parcialmente al sistema de inmunidad, disminuyendo las respuestas protectoras frente a un virus como el de la gripe o influenza y otros, así como el de las bacterias del tracto respiratorio. Hay disminución de algunos tipos de anticuerpos. La hoja de tabaco contiene virus, bacterias, parásitos, hongos y substancias químicas como insecticidas, que no se eliminan totalmente en el proceso industrial de producir cigarrillos. También, el tabaco contiene un producto químico, la rutina, que acelera el fenómeno de la coagulación sanguínea y contribuye a la formación de coágulos intraarteriales. Así mismo, puede contribuir al empeoramiento de la artritis y el enfisema. Además, es un factor que interviene en la precoz producción de cataratas y trastornos de la vista.

Las afecciones mencionadas dan solo una idea de los tantos perjuicios que produce el cigarrillo en el organismo humano. Aunque la lista es muy incompleta, es suficiente para dar una idea de los riesgos para la salud individual y colectiva.