Mientras las gotas de sudor resbalaban por su rostro, Ángel Romero, de 48 años, trota con el mismo ritmo desde que inició su entrenamiento hace dos horas y veinte minutos en la vía a Samborondón, en medio del rápido tránsito vehicular.

Él, quien practica atletismo desde hace 35 años, afirmó que la superficie lineal y plana de la avenida reúne los requerimientos para ser una pista de entrenamiento.

Detrás de Romero, dos jóvenes atletas, Ángela Brito y Leonardo Noboa, trotan a un paso menos rápido que él, como parte del entrenamiento que realizan diariamente para participar en las competiciones que se darán en Lima-Perú y en San Diego-Estados Unidos.

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Sin embargo, por el peligro que representan los conductores que no respetan los límites de velocidad, los tres deportistas fueron, ayer, escoltados durante los 32 kilómetros que recorrieron.

Tanto Romero como sus compañeros apoyan la marcha pacífica que hoy, a las 17:00, se efectuará en dos kilómetros de la avenida, durante la que con carteles pedirán ‘Respeto por los deportistas’ y la construcción de una ciclovía en la zona, donde decenas de atletas y ciclistas encuentran un lugar donde ejercitarse.

Ese es el caso de Pedro Calderón, quien con una botella de agua y audífonos sale a caminar todas las mañanas por una hora, al costado de la vía principal del cantón.

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“En mi urbanización no puedo correr porque el cemento afecta las rodillas y el asfalto es más suave para caminar”, afirmó Calderón, quien afirma estar seguro trotando en contra del sentido de los vehículos.

Con precaución, María Teresa Arias y Keta Valdez cruzan al parterre central de la avenida, para estar más seguras.

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“Solo tres veces a la semana salimos a caminar, por una hora, pero sentimos temor porque cada vez hay más congestionamiento vehicular”, comentó Arias, quien también pide un lugar específico para trotar.

Ambas coincidieron en que no se ejercitan en sus urbanizaciones porque no tienen espacios lineales dónde caminar debido a los carros estacionados en el portal de las viviendas.

Mientras que la nadadora masters Miriam Buendía critica esta práctica en la vía, porque “es como una muerte anunciada, ya que no es una superficie adecuada. El pavimento afecta a los meniscos de las rodillas”. Aunque aseguró apoyar la construcción de un espacio idóneo para los deportistas.

En otras zonas del norte de la ciudad, como la ciudadela Los Ceibos, los habitantes que desde tempranas horas salen a las calles a caminar, trotar y pedalear planean realizar una marcha pacífica para la construcción de una ciclovía, aún sin fecha establecida.

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Esto, a pesar de que en la avenida del Bombero, a la altura del colegio Jefferson, existe una pequeña ciclovía, inaugurada en octubre del 2009, la cual pocos deportistas la utilizan.