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Al Dr. Plutarco Naranjo

Marcelo Vargas Velasco,
médico pediatra, Babahoyo, Los Ríos.- "Por casi 70 años he escrito una columna semanal para diarios del Ecuador y otros países...", comienza diciendo el artículo de despedida del Dr. Plutarco Naranjo, publicado el martes 27 de marzo del 2012 en Diario EL UNIVERSO.

El insigne y extraordinario médico, científico, historiador y escritor se despidió de esa columna de EL UNIVERSO, pero nos deja un gran legado de sus obras de investigación, como un aporte a la medicina en el campo de la alergología, la nutrición, la farmacología, la higiene, las ciencias naturales y la historia.

Es muy grato leer sus artículos de salud concediéndonos consejos sobre alimentación, puesto que estudió las propiedades de muchas plantas y alimentos como la papa, yuca, maíz, etcétera. Siendo pionero de la etnomedicina en el Ecuador y la medicina tradicional aborigen, así como sus ilustraciones históricas plasmadas en sus obras como las del médico precursor Eugenio Espejo y el ilustre ecuatoriano Juan Montalvo; son innumerables las publicaciones científicas acreditadas en revistas nacionales y extranjeras, más de 500, es decir, toda una vida al servicio de lo humano, entregándonos sus sapiencias. Me sumo al sentimiento de gratitud y aprecio de los que hemos disfrutado con las lecturas de sus conocimientos. Saludos, Dr. Plutarco Naranjo.

Marcelo Vargas Velasco,
médico pediatra, Babahoyo, Los Ríos

La desnutrición cero

Bajo el sello del Consejo Nacional Electoral, en el diario El Comercio (17 de abril del 2011, remitido: Galo Orellana, en más de media página) aparece una información titulada ‘Acción nutrición hacia la desnutrición cero’ y que se refiere a la estrategia formulada por los ministros del Frente Social “cuyo propósito es erradicar la desnutrición crónica a nivel nacional”, para lo cual se proclama: “No a la cultura del plástico, no a las mamaderas, no a los biberones, no a la leche en polvo, hay que darles a los niños el mejor alimento que hay que es la leche materna, que contiene todo el amor, así aseguramos que lleguen a los 6 meses con el mejor peso”.

¡Albricias! Cuán fácil ha sido resolver uno de los más graves problemas del país, el de la desnutrición infantil. No hay discusión de que la leche materna es el mejor alimento para los niños, hasta un año o más de lactancia. Pero la desnutrición es un problema complejo, dependiendo de varios factores, siendo el principal de carácter económico, el de la pobreza.

En primer lugar, ¿cuáles son las madres que durante el período de 6 meses después del parto no dan de lactar? Alrededor de un 30% de madres. Ellas mismas están anémicas y desnutridas antes del embarazo y se desnutren más durante el embarazo y la lactancia. El niño nace ya desnutrido y de bajo peso. La madre no produce leche suficiente para nutrir al niño aunque le dé de lactar por varios meses.

Por otra parte, hay madres que trabajan, sin ser desnutridas. Pero fuera de un corto período que pueda dar de lactar después del parto, el número de veces apropiado, al reintegrarse al trabajo, no tiene las facilidades necesarias para seguir atendiendo al niño.

En fin, hace unos años que la industria dispuso de leche en polvo, e hizo grandes campañas promocionales a favor de esta. Un buen número de madres jóvenes, por varias razones, optaron por aquel producto para alimentar al niño, al igual que sucedió con algunas madres trabajadoras. Además, en su gran mayoría, las madres pobres no tienen capacidad económica para adquirir la leche en polvo.

Por estas y otras razones es que los gobiernos han establecido programas de nutrición complementaria. En el período 1988-1992, el complemento alimentario fue también para las madres desnutridas y la atención a los niños se integró para los mayores de 2 a 3 años a cargo del Ministerio de Salud, para los de 3 a 6 años a cargo del Ministerio de Bienestar Social y para los niños mayores de 7 años, a cargo del Ministerio de Educación, con el programa de ayuno escolar.

Hay otro grupo de madres, las adolescentes, que tienen un hijo no deseado y con frecuencia prematuro; tales madres, por su inmadurez biológica, secretan leche insuficiente para alimentar bien al niño.

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