Por Francis Pisani
.- Si bien las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y las redes sociales obviamente contribuyeron a la primavera árabe, no queda demostrado que sirvan para tomar el poder. Permiten difundir un movimiento a mayor velocidad que antes, suman energías y voluntades dentro y fuera, y crean un espacio particularmente democrático donde puede florecer el espíritu de una revolución.