Un promedio de dos personas se suicidan al día en Ecuador

QUITO
.- "Te extraño mucho mi flaco. Ya no aguanto esta vida sin ti, así que decidí hacer algo para juntarnos", dice entre otras cosas textualmente una de las cuatro cartas que escribió Graciela Salazar, una cuencana de 24 años, quien decidió quitarle la vida a sus dos hijos, de 9 y 3 años, poco antes de ingerir veneno para suicidarse.

Según la hermana de Graciela, Rocío, ella tomó la decisión de acabar con su vida y la de sus propios hijos por la fuerte depresión que le causó el suicidio de su esposo.

El triple suicidio se registró en noviembre del 2010 en el sur de Quito, mientras que la muerte del jefe de familia se habría dado en julio del mismo año, pero en la ciudad de Cuenca, capital de Azuay.

El psicólogo de la Policía Judicial, Silvio Fonseca, sostiene que la depresión está muy ligada a los actos suicidas. Explica que no solo la pérdida de un ser querido influye en decisiones trágicas como estas, sino también temas como la pobreza, el desempleo, las discusiones, la ruptura de relaciones y problemas jurídicos o laborales.

Cifras de la Dirección Nacional de la Policía Judicial (DNPJ) reflejan que a nivel nacional entre enero y octubre del 2010 se registró el suicidio de 611 personas, 40 muertes más (571) que en el mismo periodo, pero en el 2009.

Las 611 muertes violentas por suicidio demuestran que dos personas decidieron diariamente quitarse la vida en algún lugar del Ecuador. En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que cada 40 segundos alguien se suicida en el mundo.

Fonseca explica que para evitar estas cifras de suicidio en el Ecuador se debería tratar la depresión como un problema de salud pública. Crítica que en nuestro país no se ha profundizado en generar políticas de salud que vayan encaminadas a enfrentar esta enfermedad psicofisiológica.

"Cuando alguien está deprimido aquí se piensa que con voluntad se puede arreglar todo. Eso es mentira. Una persona antes de tomar la cruel decisión de terminar con su vida ha pasado un tiempo con depresión severa, por eso la ayuda médica de un profesional es vital para evitar consecuencias trágicas", manifiesta el experto.

El suboficial de Policía Jairo Bermúdez, con 29 años de experiencia en el área de Homicidios, descarta que en el país exista un incremento alarmante de suicidios.

Sostiene que el numérico de casos está relacionado con el aumento poblacional, es decir, los suicidios han aumentado porque la población también lo ha hecho, aclara.

Bermúdez al igual que Fonseca reconocen que las épocas más conflictivas en el tema de suicidios son la adolescencia y la edad adulta de la jubilación.

En el primer caso, explican, los datos de suicidios crecen en los meses en que terminan las clases en las regiones Costa y Sierra. "Muchos chicos no soportan un fracaso estudiantil y optan por atentar contra su vida", dice el agente Bermúdez.

En cuanto a los adultos mayores de 60 años, Fonseca aclara que las épocas festivas, especialmente la Navidad, son las más proclives para terminar con su vida.

"Pasar de los 60 años coincide con ser jubilado. Para esta época de transición, de ser económicamente activo al descanso, son muy pocas las acciones que el Estado ha pensado para mantenerlos en ocupaciones que los alejen de la depresión o para hacerlos sentir útiles", expresó Fonseca.

En un informe, la OMS calcula que en la actualidad existe un millón de personas que se suicidan en el mundo. Para el 2020, la Organización estima que esta cifra crecerá a 1,5 millones de víctimas.

El Observatorio Metropolitano de Seguridad Ciudadana define que el ahorcamiento y la intoxicación son las formas más comunes de suicidarse. A estas le siguen la muerte por arma blanca, de fuego y por precipitación (lanzarse de un puente o un edificio).

Por otro lado, el agente Bermúdez explica que al momento no existen estudios que definan si una clase social en particular es más proclive al suicidio, aunque resalta que un buen porcentaje de este tipo de muertes violentas son registradas en barrios localizados en las periferias de las grandes ciudades o en zonas rurales.

La activista de los derechos humanos Marcia Ruales afirma que los costos sociales del suicidio son enormes. Recuerda que estos no solo se refieren a que un país pierde a un ciudadano productivo, sino que cuando una persona muere en esas condiciones los traumas familiares no son tratados adecuadamente, lo que genera la posibilidad de que algún miembro de esta familia en algún momento emule ese comportamiento.

"En nuestro país se piensa que al psicólogo se lo utiliza cuando uno está loco. Esa es una creencia social equivocada que impide que problemas como la depresión o el estrés no puedan ser controlados a tiempo y degeneren en suicidios o asesinatos", aseguró Ruales.

Rocío aún tiene en su cabeza el recuerdo de su hermana, de sus sobrinos y de su cuñado. Cuenta que ha sido muy fuerte para su familia el asimilar que alguien a quien quisieron tanto decida quitarse la vida.

"Ellos vinieron de Cuenca para Quito con el fin de comenzar una nueva vida. Nunca nos imaginamos que su dolor era tan grande. Esto nos deja una lección: debemos hablar y estar más junto a una persona que tiene problemas", dice finalmente Rocío.

Intentos fallidos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que por cada muerte atribuible al suicidio se producen entre 10 y 20 intentos fallidos de suicidio.

Fecha

La Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP, por sus siglas en inglés) y la OMS definieron al 10 de septiembre como el Día Mundial para la Prevención del Suicidio.

Europa

La tasa más alta de suicidios a nivel mundial está en Europa del este, mientras que América Latina mantiene uno de los niveles más bajos en este tema.