Los diez ecosistemas forestales con más amenazas en el mundo

La Fundación Conservación Internacional (CI), que trabaja en casi 40 países alrededor del mundo, acaba de presentar un informe que resalta los diez hotspots (áreas críticas de la biodiversidad, ricas en plantas endémicas y variedad de especies) forestales más amenazados del planeta.

Estos ecosistemas albergan, como mínimo, a 1.500 especies de plantas endémicas, son fábricas naturales de aire limpio, suelos fértiles, medicamentos, polinización de cultivos y agua dulce; sin embargo, hasta la fecha han perdido alrededor del 90% de su hábitat original, según el estudio.

Los diez hotspots forestales más amenazados almacenan cerca de 25.000 millones de toneladas de carbón, lo que contribuye a limpiar el aire y tolerar los efectos casi inevitables del cambio climático, asegura el documento científico.

El ecosistema más amenazado del mundo es Indo, en Birmania, donde se encuentran el lago Tonle Sap y el río Mekong, hábitats del pez gato gigante del Mekong y del carpa dorado de Jullien, solo como ejemplo de la inmensa variedad de fauna que albergan sus ríos y tierras pantanosas. Estos sitios son presionados por el drenaje para el cultivo de arroz, el uso de los ríos para la generación de electricidad, la transformación de los manglares en estanques para la acuicultura de camarones, la pesca excesiva y el uso de técnicas de pesca destructivas.

Le sigue Nueva Zelanda, con el 5% de su hábitat original, aunque aún como uno de los sitios con mayor diversidad y endemismo del mundo. Ningún mamífero, anfibio o reptil de este lugar se encuentran en otra parte del globo, pero están siendo amenazados por especies invasivas como las comadrejas, cabras, conejos, entre otras.

Mientras, el tercer lugar entre los bosques más afectados lo ocupa La Sonda, un archipiélago de cerca de 17.000 islas entre Indonesia y Malasia. Su flora y fauna están decreciendo ante el avance de la selvicultura industrial y la comercialización de especies salvajes como tigres, monos y tortugas. Las poblaciones de orangutanes, endémicos del lugar, experimentan un drástico declive, al igual que las dos clases de rinocerontes que habían encontrado refugio en esas tierras.

Los bosques son despejados para usos comerciales, como la producción de caucho y aceite de palma. En Sumatra, una de las islas más grandes de La Sonda, la extracción ilegal de madera y otros recursos del bosque está condicionada por la alta demanda de China, Norteamérica y Japón, dejando apenas el 7% de este ecosistema en condiciones casi intactas.

Un puesto más abajo en la lista están las más de 7.100 islas que forman las Filipinas, que acogen a casi 6.000 especies de plantas y a animales únicos como la rana voladora, pero sus bosques se han deforestado para obtener productos madereros y para el cultivo productos agrícolas que suplan las necesidades de la creciente población y la extrema pobreza rural.

En el quinto lugar está un destino sudamericano, Mata Atlántica, que se extiende a lo largo de la costa atlántica de Brasil y algunas partes de Paraguay, Argentina y Uruguay. Este ecosistema alberga a 20.000 especies de plantas, 40% endémicas. Sin embargo, se conserva menos del 10% del bosque original, y más de dos docenas de clases de vertebrados están en peligro de extinción crítico. Las principales causas para este deterioro ambiental son las plantaciones de caña de azúcar y cafetales, y en la última década, el crecimiento urbano.

Con más amenazas, las montañas del suroccidente de China conservan el 8% de su hábitat original, pero siguen alimentando a los sistemas fluviales más ricos en especies. El hogar del panda gigante, en peligro de extinción, es amenazado por la caza ilegal, el pastoreo excesivo y la construcción de grandes represas.

En séptimo lugar se ubica la Provincia Florística de California, entre Estados Unidos y México, donde se levanta el gigante árbol secoya, el organismo viviente más grande del planeta (puede sobrepasar los 100 metros), pero al ser el sitio donde se genera la mitad de los productos agrícolas utilizados por los consumidores estadounidenses, ya solo queda intacto el 10% de su vegetación original.

Cerca del final de la lista, aunque fragmentados, los Bosques Costeros de África Oriental acogen a 200 especies de mamíferos, entre los cuales se destacan la endémica musaraña elefante de trompa dorada y tres clases únicas de monos, dos de las cuales solo se pueden encontrar en el río Tana que atraviesa Kenia central, especies afectadas por la expansión agrícola y la mala calidad en que han quedado los suelos.

En penúltimo lugar se ubican Madagascar y las islas del Océano Índico, que a pesar de la proximidad con África, no comparten ninguno de los grupos típicos de animales de ese continente. En su lugar, este grupo de islas cuenta con 8 familias de plantas, 4 de aves, 5 de primates endémicos y más de 50 especies de lémures de Madagascar. Es una de las áreas menos favorecidas económicamente en el mundo, posee una alta tasa de crecimiento poblacional y está sometida a presiones extremas como la agricultura insostenible, la caza, la extracción de madera y la minería industrial y artesanal.

Desde Arabia Saudita hasta Zimbabwe, el décimo hotspot más amenazado del mundo son las Afromontañas Orientales, diseminadas por toda la costa oriental de África, en donde habitan 617 especies endémicas y se destacan áreas de bambú de más de 2.000 metros de extensión. Estas están amenazas por la expansión de la agricultura, los grandes cultivos de bananas, granos y té, el crecimiento poblacional y el mercado de carne de animales salvajes.

Estos ecosistemas son parte del 30% del planeta, espacio cubierto de bosques donde habita alrededor del 80% de la biodiversidad terrestre del mundo, y todos los seres vivientes se relacionan con ellos, directa o indirectamente, además de ser el sustento de miles de millones personas.