Su centro de operaciones era Quito, la Policía les encontró droga, armas, listados para el expendio, mapas de cómo se ejecutaba todo el negocio, para el cual eran considerados “sanguinarios” por la Policía. Pero entre sus pertenencias, los colombianos Julio Marín, alias Sarco; Bagney Molina, alias Camilo; y Luis Toro, alias Paisa, también tenían certificados provisionales de solicitante de refugio, otorgados por el Ministerio de Relaciones Exteriores local.