Madre de niño rescatado no enjuiciará a coyotes

Edma Corte, la madre del niño ecuatoriano de 11 años que fue rescatado por agentes de Migración norteamericana, se quejó ayer, durante una rueda de prensa, que autoridades ecuatorianas no la ayudaron en la búsqueda de su caso, por lo que tuvo que investigar directamente sobre el paradero del menor. Además indicó que el pasado fin de semana recibió llamadas telefónicas por parte del supuesto coyote, amenazándola de muerte.

Los agentes de EE.UU. además detuvieron a dos traficantes de personas que tenían cautivo al niño en una casa en Phoenix, Arizona.

El menor fue identificado como el hijo primogénito de Corte, de 30 años de edad, oriunda de la parroquia San Bartolomé, del cantón azuayo Sígsig, quien había denunciado días atrás su desaparición.

“Edma Corte, tenemos a tu hijo, me notificaron los agentes de EE.UU. y yo solo dije gracias a Dios”, aseguró la mujer, que el 4 de mayo pasado vio por última vez a su hijo, en la población mexicana de Nogales, cuando los coyotes que le ofrecieron una travesía ilegal por $ 28 mil los separaron para que ella cruzara el desierto de Arizona y el niño lo hiciera por otra ruta.

En Ecuador, ni la Policía Judicial ni la Secretaría del Migrante (Senami) conocían ayer detalles sobre los detenidos, ni la fecha de retorno del niño.

Hasta ayer la madre realizaba sola los trámites para recuperar a su primogénito.

“Si las autoridades ecuatorianas quieren seguir el juicio que lo hagan por su cuenta, porque yo me cansé de darles pruebas, investigué muchas cosas por mi cuenta para que me ayuden a encontrar a mi hijo pero no pudieron ni hicieron nada, ahora yo solo quiero vivir en paz con mis hijos”, expresó Corte, madre de gemelas nacidas en EE.UU. hace siete años.

“La figura que se utilice para el retorno será definida por las autoridades del país donde fue rescatado (EE.UU.) y nosotros intentaremos incidir para que ningún derecho del niño se vulnere”, dijo Juan Peralta, subsecretario de la Senami.

El jefe de la PJ en Azuay, Renán Velasco, se abstuvo de informar los detalles del operativo de rescate del niño para no entorpecer las investigaciones con la Fiscalía de Gualaceo.

Marcelo Molina, fiscal que realiza la indagación previa, afirmó desconocer el nombre de los dos detenidos cuando custodiaban al niño y su nacionalidad. Aseguró que al margen de las investigaciones en otro país, él continuará con el proceso judicial por plagio y por tráfico de personas.

La secretaria del Migrante, Lorena Escudero, aseguró que Cancillería, Senami y Fiscalía coordinan con la Embajada de EE.UU. para impulsar un proceso penal, al margen del que se inició en Ecuador.

Señaló que la Senami acompañó a Corte en la investigación, pero “por desconocimiento y desesperación” esta pidió ayuda directa a EE.UU. “Desde que conocimos el caso realizamos gestiones con Interpol y otros organismos, como en cualquier caso que involucra a migrantes ecuatorianos”, dijo.

Corte llegó ayer a Cuenca para obtener su partida de nacimiento y la de su esposo, quien vive más de una década en EE.UU., y enviarlas a la Embajada de ese país para comprobar identidad y paternidad.

Afirmó que el fin de semana recibió llamadas del supuesto traficante de personas que le ofreció el viaje. “Maldita, estás en mis manos, me dijo, pero yo le respondí que no le tenía miedo”, reiteró la mujer.

La Fiscalía de Gualaceo continúa una investigación contra el supuesto coyote, quien fue liberado por el juez encargado de lo Penal de ese cantón en agosto, y dispuso como medida cautelar que el acusado se presente el sexto día de cada mes hasta concluir las investigaciones.

El acusado se presentó el lunes en radios y alegó su inocencia. Me acusan, dijo, porque la camioneta en la que supuestamente fueron Corte y su hijo a Quito, cuando partió, estaba a su nombre, pero él la vendió un mes antes de que viajaran.

Argumentó que para demostrar su inocencia investigó y halló el carro en casa de una persona que ahora es buscada para que explique desde cuándo lo tiene en su poder, pero según el acusado, está desaparecido.