El Presidente de la República está advertido por los expertos que arrebatarle a la Junta de Beneficencia la exclusividad para organizar la lotería con la que financia su obra perjudicará a decenas de miles de ciudadanos –no solo del Guayas sino de todas las provincias del país–, que gracias a la Junta encuentran donde atender su salud y otros servicios básicos. Aun así, el Primer Mandatario anunció ya que no vetará la norma jurídica con la que se pretende ese objetivo. Pero también ha dicho que no dejará sola a la Junta y que propondrá los modos para impedir el daño.
No suponemos siquiera cómo podrá hacerlo sin afectar el presupuesto del Estado, una opción que ni a la Junta ni al propio Gobierno le conviene o interesa. Pero la palabra del Presidente de apoyar una labor de más de un siglo está empeñada, y ante eso solo queda aguardar a que la promesa se cumpla.

















