Erdwin Cueva
LOJA.- Miles de devotos se desplazaron masivamente hacia Catamayo desde la medianoche del jueves pasado para estar muy temprano ayer junto a la imagen de la Virgen de El Cisne y acompañarla en el tramo final de su tradicional procesión.
Se encontraron con La Churonita expuesta afuera de la iglesia María Auxiliadora, donde a las 05:00 se ofició una misa de despedida. Luego, a las 06:00, el personal policial alzó sus banderines y formó el cordón de seguridad para iniciar el traslado de la imagen hasta la capital provincial.
La plaza frente al templo, que había acogido a cientos de feligreses que reposaron sobre cartones, petates o bajo carpas, quedó enseguida desolada.
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La multitudinaria romería empezó con muchos más creyentes respecto al año pasado, según Lorena Vivanco, propietaria de una tienda ubicada a la salida de Catamayo. "El año pasado no hubo tanta gente. No ve que justo apareció esa gripe A1 (AH1N1)", recuerda. Narra que la gente en ese entonces tenía miedo de las aglomeraciones.
Ya en la procesión, desde niños en brazo de sus padres, hasta adultos mayores se encontraban en la carretera de 38 kilómetros. Era un río interminable de gente que se divisaba desde lo alto de las montañas.
Los gancheros (custodios de la imagen), junto a los miembros de seguridad y fieles que pudieron cargar la urna, caminaron rápido, por lo que a las 10:00 la imagen ya estuvo en el sector de "la urna del (cerro) Villonaco". Ahí se esperó durante una hora hasta la llegada del obispo de Zamora, Walter Eras, retrasado por la cantidad de gente que dificultaba el avance del vehículo que lo transportaba junto a otros clérigos.
En la eucaristía, las primeras peticiones y ofrecimientos se hicieron para algunos devotos y familias, pero llamó la atención la oración por el alma del padre Vicente Ortega, quien falleció ayer en Cuenca (Azuay). Se lo recordó por su labor en el campo educativo en la provincia.
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Quienes no descansaron en la explanada de este sector continuaron hasta Loja, pues querían adelantarse a la imagen. "Va muy rápido. La vamos a esperar en Belén", comentaban algunos. Otros escucharon la misa y oraron, también aprovecharon para sacarse los zapatos, descansar y alimentarse para retomar fuerzas y seguir luego con el acto de sacrificio de amor a la Virgen de El Cisne.
En la parada se notó otra devoción. La que tiene Bolívar Berrú junto a su familia que desde hace dos años se instala en el sector con una carpa pedida al Ejército para dar comida sin costo. "El año pasado pelamos un toro. Ahora damos arroz relleno a más de 800 personas", dice, al tiempo que recoge parte de la carpa que fue arrastrada por el fuerte viento.
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En Loja se tenía todo listo. Había un ambiente de feriado en el que se notaba la pintura fresca de bordillos y otras señales que se colocaron para la visita de La Churonita, como se conoce a esta advocación de la Virgen María.
La imagen entró al templete de la Brigada de Infantería, en el norte de la ciudad, en donde se realizó una misa, ratificando el grado militar que tiene la Virgen, Generalísima de las Fuerzas Armadas.
Desde allí la imagen fue trasladada hasta la Puerta de entrada a la ciudad, en donde pasó a manos de delegados de la parroquia El Sagrario. En la noche estaba previsto un recorrido por las calles 18 de Noviembre y 10 de Agosto para entrar a la plaza central, en donde se había adecuado una tarima, mientras las campanas repican y explotan juegos pirotécnicos.
Para los próximos días, la imagen permanecerá dentro de la iglesia Catedral y se celebrarán misas a distintas horas. Será trasladada el 3 de septiembre hasta el complejo Ciudad de Loja, en donde se inaugurará la feria de integración Ecuador-Perú. En octubre, La Churonita recorrerá las parroquias e iglesias de esta ciudad. En noviembre regresa a El Cisne.
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Testimonios
Jorge Cueva
"Soy chofer de una camioneta. La dejé en Catamayo, adonde llegué en la madrugada. Por mi trabajo recorro bastante y le pido a la Virgen de El Cisne que me proteja en todos mis viajes. Ella siempre me ha hecho el milagro de cuidarme a mí y a mi familia, por eso estoy aquí".
Elvia Vásquez
"Vengo caminando desde Catamayo. Ya no avanzo, pero espero llegar a la Zona Militar, rezar y después sí me voy a la casa, pero de todos modos cumplimos con la promesa todos los años. Llegué con mi familia, mis dos hijas. Participo en la procesión desde pequeña".
Marco Jiménez
"Vengo desde Cañar. Llegué a El Cisne el lunes para acompañar a la Virgen en toda su procesión. Con mi familia le tenemos fe, mucha fe. Me ha hecho muchos favores. Me tiene con trabajo y salud. Por eso vengo todos los años a agradecerle y no me importa dormir afuera de las iglesias para seguirle".

















