Cuando nos enteramos por internet de las pocas cosas buenas que pasan en nuestra patria, nos dan ganas de regresar, pero también hay otras cosas que nos frenan para no hacerlo. Quisiera volver por la transformación urbanística que ha tenido nuestra linda Guayaquil, gracias a las administraciones municipales, primero del ingeniero León Febres-Cordero y luego, hasta hoy, la del abogado Jaime Nebot, actual alcalde de la ciudad. Pero lo que me detiene es la delincuencia que hay en Ecuador, que no hay trabajo en el país, y la corrupción de un Gobierno que ofreció bellezas y da miseria.
Juan Brazola,
Madrid, España













