Jornada parcial, opción más acogida para las domésticas

“Trabajo hecho, trabajo cobrado”. Con esta frase, Sandra, de 58 años, explica el método con el que se maneja para brindar servicio doméstico en casas.

De contextura gruesa y de hablar pausado, Sandra asegura que trabajar desde hace ocho años por horas o por semanas le ha resultado mucho mejor que tener un contrato fijo.

Lo dice recordando los 26 años que trabajó como empleada doméstica puertas adentro, hasta el 2002. Aunque tuvo patronos que la estimaron, laborar por horas le da más tiempo para distraerse y descansar.

Sus patronos eventuales, la mayoría de buena condición económica, la llaman por recomendación de otras personas que conocen su trabajo. “Esa es una ventaja”, dice la mujer que cobra 15 dólares por la limpieza de una casa, que incluye trapear y ordenar habitaciones, asear baños y encerar pisos, en jornadas de hasta ocho horas al día.

También reemplaza a otras domésticas en sus vacaciones. “En esas circunstancias me voy puertas adentro porque me resulta mejor”, dice Sandra. Por cada semana recibe 100 dólares. Ella tiene una afiliación voluntaria y aspira a jubilarse en dos años. Su aporte al IESS alcanza los $ 42, un dinero que recibe de sus antiguos patrones que emigraron a Canadá.

Por su edad Sandra cree que será muy difícil que algún patrono la pueda afiliar. Sin embargo, aconseja a sus compañeras que se acojan al aseguramiento para que se beneficien de sus derechos de seguridad social como préstamos quirografarios e hipotecarios, atención médica, licencias de maternidad, vacaciones, cesantías, jubilaciones y montepío.

Lisset, de 23 años, no conoce que desde que se inició como doméstica, hace cinco años, podía acceder a estos beneficios. El Ministerio de Relaciones Laborales inició el martes pasado un censo en Guayaquil, Quito, Cuenca y Ambato para identificar a las trabajadoras que no están afiliadas.

En Ecuador, el Ministerio de Relaciones Laborales estima que hay unas 173 mil empleadas domésticas, pero según el IESS apenas el 12,5% está afiliado. En estos días, por el control gubernamental, las agencias del Seguro se han abarrotado de empleadores domésticos que buscan asegurar a sus trabajadoras en todas las modalidades de contratación. Entre ellas, por ejemplo, la afiliación a tiempo completo, es decir 8 horas diarias, que significa una remuneración de $ 240 mensuales. Esta no es la única fórmula.

Ricardo Campuzano, jefe de trabajo de la Subsecretaría de Relaciones Laborales, explica que el sueldo básico de una empleada corresponde a 240 dólares si ella trabaja ocho horas y sería de 30 dólares mensuales si solo labora una hora diaria.

“El pago de beneficios como el decimotercero o decimocuarto sueldos se debe calcular de manera proporcional según las horas de trabajo”, indica Campuzano y pone como ejemplo que si una empleada gana 180 dólares como sueldo por seis horas de trabajo diario el valor del decimocuarto que ella debe percibir sería de 180 dólares. “Esto sin contar con los pagos de horas extras, bonos especiales si le da el patrono, fines de semana y otros”, recalca.

Las horas extras tienen un mismo valor que una hora normal hasta las 23:00. Si pasa de ese horario hasta las 06:00 debe reconocérsele a la empleada el doble (dos dólares la hora).

Sabino Hernández, especialista laboral y director de posgrado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Guayaquil, señala que conforme la norma del mandato 8 (que elimina la contratación por horas y establece la jornada parcial) se puede contratar a la doméstica menos de ocho horas. “Usted puede contratarla a tiempo parcial una hora diaria”, dice.

Pero hay domésticas, como Rosa, de 61 años, cuya remuneración supera lo establecido en la ley. Ella trabaja cuatro horas semanales cuidando a una anciana y limpiando una casa en el Barrio del Seguro. Gana 60 dólares al mes, además del transporte que le ha reconocido su empleadora (20 dólares más del cáculo proporcional).

Aunque Rosa decidió afiliarse al seguro voluntario su actual patrona quiere asegurarla para cumplir con la ley. “Ella (patrona) quiere saber cuánto debe pagarme por horas y qué pasa con mi filiación”, cuenta la mujer que acudió a la Caja del Seguro Social para conocer los requisitos de afiliación.

El experto Hernández dice que el empleado que tiene seguro voluntario no pierde sus aportes al pasar al seguro obligatorio. “Se le imputa a su favor todo lo que aportó”, recalca.

Explica que un trabajador puede tener varios contratos parciales. Por ejemplo, cuatro horas en una casa y las otras cuatro horas en otra vivienda. “En el seguro hacen el cruce de información y tiene dos ingresos para la misma filiación”.

Otra forma de contratación es la de puertas adentro. Verónica Pincay, de Salango (Manabí), consiguió un trabajo como cocinera en una casa con esta modalidad. Ganará un sueldo de 350 dólares y será afiliada.

Hernández dice que el contrato de puertas adentro se lo llama de confianza. En estos casos el empleador debe pagarle hora suplementaria (la que excede del contrato firmado), pero no está bien legislado.

Campuzano dice que este tipo de contratación se da de mutuo acuerdo (empleador y doméstica), pero esto no significa que el trabajador labore jornadas extendidas. “Luego de sus ocho horas se deberá reconocer las horas extras”, enfatiza.

Pero en la práctica no se da. Lissete dice que la mayoría de contratos son de puertas adentro. “A veces he tenido que levantarme de madrugada para atender a los patrones”.

Textuales: Lo dijeron
Olga Angulo
Empleada doméstica
“Trabajé por muchos años y nunca fui afiliada. Ahora se están reconociendo los derechos igual que un trabajador”.

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