Vida de grillos: cantar alto, saltar alto

¡Cricrí! Un grillo trata de hacerte creer que canta. Pero en realidad lo que hace no se llama cantar, sino estridular. Un grillo no usa como tú su voz, sino que frota los bordes de sus alas. Para imitarlo, intenta pasar el dedo por los dientes de un peine. Los grillos hacen ruido para llamar la atención ¡y lo logran! Alcanzan una nota mayor que la octava más alta del piano. 

Escuchar con las rodillas
Aunque no tienen orejas, los grillos escuchan muy bien. Con las rodillas. ¡En serio! Si miras bien la pata delantera de un grillo, justo debajo de la rodilla hay un puntito claro. Ese es el oído.

Saltar como grillo
Pero además de escuchar, las rodillas de los grillos tienen otras ventajas. Los ayudan a saltar realmente alto y rápido. Para igualarlos tendrías que poner treinta niños uno encima de otro, y saltar por encima de ellos sin tomar impulso. A escala de grillo, eso son apenas unos dos metros. Qué rodillas, ¿eh?

Los grillos como mascotas
Pero si de algo no los pudieron salvar sus prodigiosas rodillas es de los humanos. Los grillos eran estimados como mascotas en la antigua China y Japón por sus melodías (tal como Mulan lleva el suyo). Los guardaban en hermosas y costosas cajas de metal o de bambú, que ponían en los dormitorios para arrullarse con su música.

¿Por qué en la ciudad?
Lejos de querer ser mascotas, los grillos prefieren el campo, las praderas y los bosques.      Ciertas especies viven en la orilla del mar.  Otros en los pantanos. Algunos habitan en cuevas. Los grillos topo hacen su casa bajo tierra. Y una especie de grillo se dedica a invadir hormigueros. Si van a las ciudades es en busca de comida, aunque no sobreviven mucho tiempo allí.

Grillos voraces
En su hábitat, Un grillo suele vivir unos cuantos meses. Un grillo de un año es una rareza. Necesitan una gran cantidad de comida compuesta por plantas, semillas, cuero, papel, tela y... otros insectos. Pueden ponerse muy agresivos.

Grillo a la carta
Los grillos están entre la comida favorita de ranas, lagartos, salamandras y arañas.  ¿Sabías que a algunas personas les gusta comer grillos? No parece tan buena idea. Los grillos, como otros insectos, pueden causar enfermedades a los humanos, aunque no sean graves.