No sé cuántos ecuatorianos salimos desesperados del Ecuador porque en nuestro país no hay empleo, estábamos cansados de ser asaltados, ya no aguantábamos la corrupción a todo nivel, etcétera, y conocemos que las mismas cosas siguen, pero han empeorado, según nos cuentan amigos, parientes, vecinos, y las noticias.
¿Para qué volver?
El gran cambio revolucionario fue en palabrerías. El país está mal.
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Clara Rita Merchán,
Génova, Italia













