Aunque sin orden de prisión preventiva, el conjuez  de la Primera Sala Penal de  la Corte Nacional de Justicia (CNJ), Luis Quiroz, inició un juicio penal por prevaricato (fallar contra ley expresa) en contra de los tres conjueces que cambiaron el delito de peculado por el de fraude en el caso que se sigue en contra de los ex propietarios de Filanbanco, William y Roberto Isaías Dassum.

En una accidentada audiencia realizada ayer y cuya dirección por poco se le fue de las manos al conjuez Luis Quiroz, se negó el pedido de la Fiscalía General del Estado para ordenar la prisión preventiva de los conjueces del caso Filanbanco: Walter Mazzini, Mario Rojas y Edwin Salazar.

Al adoptar esa decisión, Quiroz aceptó los argumentos de la defensa de los conjueces, que alegaron falta de motivación de la Fiscalía para pedir la medida cautelar y los supuestos errores de procedimiento que se cometieron en el trámite del caso.

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Durante la audiencia, que duró casi cuatro horas, los abogados defensores de los conjueces intentaron sacar provecho de la crisis institucional que enfrenta la Fiscalía General, ahora dirigida por el encargado Alfredo Alvear, cuando responsabilizaron al fiscal titular, Washington Pesántez, de no haberse pronunciado oportunamente para evitar el fallo a favor de los hermanos Isaías Dassum.

Pesántez se encuentra con licencia hasta que se resuelva el caso del accidente de tránsito en el que está involucrada su esposa, Aliz Borja, por la muerte de Natalia Emme.

La Fiscalía, además, según José Moreno, abogado de Mazzini y Rojas, solicitó la instalación de la audiencia de formulación de cargos, sin cumplir con el requisito legal de abrir el expediente de indagación previa. Eso, a su juicio, son “los capítulos que se le olvidaron a Pesántez”, el Fiscal General, a quien Moreno calificó de ‘sargentillo’.

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En respuesta, Alvear y el asambleísta del Movimiento Popular Democrático, Ramiro Terán, quien participó de la audiencia por haber presentado una acusación en contra de los tres conjueces por prevaricato, pidieron respeto, pero su queja no prosperó debido a que el juez no pudo poner orden en la sala y frenar el cruce de palabras entre los abogados de las dos partes. A su turno, Alvear calificó de “payasadas” las expresiones de Moreno.

Moreno al igual que Víctor Andrade, abogado del conjuez Salazar, defendieron el pronunciamiento de sus clientes, los conjueces del caso Filanbanco.