“El decreto de excepción eléctrica no ha terminado, sigue vigente para el alumbrado público”, afirmó ayer Óscar Armijos, gerente de la Unidad Eléctrica de Guayaquil, respecto a por qué este servicio continúa a medias en los postes, pese a que los racionamientos de energía terminaron, a nivel de país, el 20 de enero pasado.
El funcionario manifestó que el Gobierno mantiene la alerta sobre este tema, por lo que exhortó a la ciudadanía a continuar con el ahorro de energía en los hogares.
Sin embargo, en barrios de la urbe hay preocupación y malestar debido a que la oscuridad en las calles incide en el aumento de la delincuencia.
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La Unidad Eléctrica de Guayaquil, aplicando medidas de ahorro de energía que exigía el decreto, optó por prestar servicio de alumbrado público alternando los postes. No obstante, en ciertas zonas como la av. Adolfo H. Simmonds, del Guasmo central (sur de la ciudad), hay hasta cinco postes consecutivos con luminarias apagadas, según registró este Diario el sábado pasado.
Armijos replicó que las lluvias producen estas fallas y que la Unidad labora en las reparaciones respectivas, además que ejecuta inspecciones para atender los requerimientos.
Y respecto a zonas que requieren mantener las luminarias encendidas ante la inseguridad, refirió que se está proporcionando el servicio sin restricciones a las cooperativas que se sientan afectadas.
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La emergencia eléctrica en el país empezó el 5 de noviembre pasado con cortes del suministro de hasta siete horas diarias, y que luego fueron disminuyendo progresivamente.
El 20 de enero, luego de dos meses y medio de restricciones, el Ministerio de Electricidad anunció el fin de los apagones, pero advirtió que se retomarían si descendieran los caudales que alimentan a la central hidroeléctrica Paute (Azuay).
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Además, si surgen inconvenientes en la operación de las generadoras termoeléctricas instaladas durante ese lapso.
Plan de cambio de lámparas
En tanto, en el sector de Mapasingue Este, la Unidad Eléctrica de Guayaquil arrancó ayer un plan de cambio de lámparas de alumbrado público, de vapor de mercurio a vapor de sodio.
Según Kléber Franco, gerente de Alumbrado Público, estas se caracterizan por su mayor luminosidad. Además, que consumen el 40% menos de energía que las anteriores, dijo.
“Estas luminarias nos permitirán ahorrar alrededor de 215 mil kilovatios hora en un mes”, manifestó el funcionario.
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El plan de la empresa contempla el reemplazo de 7.200 luminarias, casi el 100% de las lámparas bajo la competencia de la Unidad Eléctrica. La inversión es de un millón de dólares, señaló Franco.
Está previsto que el cambio de luminarias dure tres meses, para lo cual laborarán cuatro cuadrillas de la Unidad Eléctrica de Guayaquil.
El Municipio también proporciona el servicio de alumbrado público en la ciudad, en ciertas avenidas principales y vías intervenidas con la regeneración urbana. En esos puntos no se evidencian mayores restricciones.













