El hecho se produjo alrededor de las 07:00 cuando un Kia Picanto blanco, de placa GPZ-867, impactó en la parte posterior a un Mitsubishi concho de vino, sin placa, cuando ambos circulaban por el viaducto con dirección Guayaquil-Durán.
Los heridos del Mitsubishi fueron identificados como Jaqueline Andrade de Villagrán, de 63 años; y Carlos Villagrán Andrade, de 30, quienes fueron trasladados a la clínica Kennedy de La Puntilla, donde, según la versión de sus familiares, se recuperan.
De acuerdo de testigos, el Kia viajaba a exceso de velocidad y al chocar contra el Mitsubishi le destrozó el guardachoque.
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“El carro blanco iba tan rápido que se fue encima del otro vehículo. Por la fuerza, las llantas del Mitsubishi salieron volando”, dijo un testigo que prefirió no identificarse.
Otro testigo contó que su automotor, un Ford Explorer negro, también salió afectado. Mencionó que el impacto hizo que el guardachoque del Mitsubishi saliera volando al carril contrario por donde él venía conduciendo en sentido Durán-Guayaquil.
“Sin querer arrollé el guardachoque y eso hizo que el tubo de escape de mi vehículo se fuera hacia adelante; cuando maniobré para tratar de esquivarlo, también se poncharon las llantas delanteras de mi carro”, aseveró el afectado.
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La mascarilla del auto Kia Picanto también quedó destrozada por efecto del estrellamiento que se produjo en el tramo del puente sobre el río Babahoyo.
Según uno de los vigilantes que tomaron procedimiento en el lugar, el conductor del Kia huyó. Los automotores accidentados fueron llevados por una grúa a los canchones de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG), en Guayaquil.
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Congestionamiento
El accidente de tránsito provocó un congestionamiento vehicular que duró más de tres horas en la avenida Pedro Menéndez Gilbert, desde el hospital de Solca hasta la bajada del segundo tramo del puente, en Durán.
Así también se formó un cuello de botella en la oreja vial que conecta la terminal terrestre de Guayaquil con el puente de la Unidad Nacional. Incluso llegó a la vía Durán-Boliche, a la altura del Outlet.
Los conductores no dejaban de pitar y gritar, pues estaban desesperados porque iban a llegar tarde a sus trabajos.

















