Conocer a través de la prensa las declaraciones efectuadas por el Mandatario sobre la posibilidad de explotar un yacimiento petrolero situado en el Parque Nacional Yasuní-ITT me ha llenado de mucha aflicción y preocupación.
Dice que considera vergonzosas las condiciones que los países donantes vayan a imponer en la conformación de un fideicomiso para no explotar el señalado yacimiento (fideicomiso que será constituido dentro del marco de las Naciones Unidas y cuya finalidad será meramente ecológica). Esta declaración motivó la dimisión de uno de los impulsores del proyecto Yasuní-ITT y del canciller; al mismo tiempo, el Ministro de Recursos Naturales No Renovables aseguró que el proyecto no está cerrado, pero argumentó que el Ministerio que preside debe estar listo para cualquier definición que ocurra. ¿Qué significa esto?, ¿es que al Gobierno le es difícil ser consecuente con los proyectos que promueve?, ¿por qué es difícil entender que el Yasuní es una reserva frágil que hay que preservar? Si bien es cierto está dentro de nuestra jurisdicción, no se puede negar que también es patrimonio del planeta. Es una responsabilidad protegerlo; es inadmisible pensar que se pueda alterar un sistema tan vulnerable por desavenencias que podrían ser canalizadas de otra forma. Le sugiero al señor Correa que direccione su energía en acciones positivas, busque la conciliación, participe de proyectos que mejoren la calidad de vida de los ecuatorianos, respalde las obras que promueven los entes seccionales, analice acciones eficaces para detener la delincuencia y deje en paz al Yasuní.
María Auxiliadora Santos Mosquera,
abogada, Guayaquil