Con profunda pena y gran preocupación he venido observando las abruptas e irreflexivas declaraciones de nuestro Presidente acerca de las negociaciones que llevaba adelante y con mucho éxito el cuerpo técnico negociador del Yasuní-ITT.
Es obvio que las declaraciones del Presidente de la República no se referían directamente a las acciones del grupo negociador, sino a uno de los planteamientos de los posibles países contribuyentes, y no donantes, por lo que estando en este tramo de las negociaciones, ambas partes se encuentran inmersas en el juego del tira y encoge, condición normal en este tipo de tratamientos, tomando en consideración que a más del aspecto ecológico se encuentra el de índole monetario y financiero. Además, si el Presidente fue informado detalladamente por el director de esta comisión técnica, y si existía alguna duda, debió habérsela despejado oportunamente y evitar hacer declaraciones públicas antojadizas y fuera de contexto.
Se entiende que por parte del Gobierno existen dos opciones: la opción A es mantener incólume el crudo bajo tierra del Yasuní, a cambio de recibir al menos el 50% de lo que se percibiría al ser explotado este recurso. Como ecologista que soy debo manifestar que esta es la forma más limpia de ver las cosas (ecológicamente hablando), pero no la más realista, y por esta y otras razones tampoco la comparto. Sin embargo, si ya se enarboló esta propuesta como bandera ecuatoriana a favor del planeta, debió habérsela no solo sostenido sino apoyado y concluido, máxime si el Presidente, antes de la cumbre de Copenhague, realizó un periplo promocionando esta tesis.
Casi al dejar sin piso la opción A retoma fuerza la opción B, que es la más realista y que comparto. Pero ¿dónde quedan los esfuerzos realizados por esta comisión, además de los recursos económicos empleados para sacar adelante esta tesis, y del tiempo empleado? De antemano se observa la tozudez del Mandatario, cuando su mandante empieza a creer que la única opción que se preveía era la extracción del crudo en ese bloque. De ser así, ¿qué sentido tiene mal informar a la comunidad de otras latitudes, vendiendo la credibilidad del país? El presidente además ha manifestado que el equipo técnico negociador, con el economista Alberto Acosta incluido, ha estado “negociando” en sentido adverso a los intereses del Estado. Esto es muy grave, debería ser investigado.
Espero que el Presidente aclare su posición, pero de manera cordial y sensata; los ecuatorianos estamos pendientes de estos y otros importantes y delicados temas. Cual sea la decisión, la opción A o la opción B, esta debe de ser respetada y apoyada por el Gobierno y todos los ecuatorianos en aras del bien común.
Luis Vásconez Ballesteros,
Guayaquil