Arturo Santos Ditto
Guayaquil.- Conocemos todos que ese sector muy extenso es una extraordinaria reserva ecológica para el mundo y también conocemos de sobra su gran riqueza petrolera bajo tierra, sin olvidar el gran recurso medicinal universal. En concreto, esta parte de nuestra patria es un privilegio universal.
Mundialmente se ha considerado la necesidad de mantener al gran Parque Nacional como recurso ecológico, insistiendo que dejemos los ecuatorianos el petróleo "bajo tierra". El tema, que es de tanta importancia en el orbe, se ha constituido en los últimos días en el principal acontecimiento, a raíz de que el Presidente del Ecuador denunció serias irregularidades en el manejo, por parte de la comisión nombrada por él para el efecto. Esta denuncia pública trajo "cola" con la renuncia de los aludidos comisionados, entre ellos el canciller de la República. Este tema técnico y elemental para la economía nacional, lastimosamente se ha politizado y ha generado comentarios innecesarios contra el jefe de Gobierno, con quien estoy totalmente de acuerdo.
Correa Delgado ha levantado su voz combativa en defensa de la soberanía nacional e indudablemente por la economía ecuatoriana. Es verdad que tenemos en el Yasuní una reserva ecológica, y no es menos cierto que allí también tenemos un potencial económico presto a solventar las necesidades populares, de manera que el resto del mundo por beneficiarse con la reserva indicada está en la obligación de indemnizar al Ecuador, no como ellos quieran hacerlo sino como nosotros impongamos, naturalmente en forma razonable y justificada. Estimo que deben reservarse esos recursos en parte y explotar en el mismo sector pero en otra área el petróleo, en donde estemos seguros que no existirá impacto ambiental. El Gobierno no debe por ninguna presión política ni internacional desaprovechar esta riqueza nuestra. ¿El hecho de que unos hayan sido puntuales en la formación del movimiento político que condujo al poder al Presidente implica que se dejen pasar actitudes que no estén acordes con la necesidad del país o empañen la seriedad gubernamental? No, señores, esa premisa es equivocada, porque la deslealtad no está en el Presidente, sino en aquellos que con sus actitudes están perjudicando a los ecuatorianos.
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Que no se desinforme, el daño no se lo causan al gobernante sino a todos nosotros.
Arturo Santos Ditto,
Guayaquil
















