Hoy da escalofríos salir a la calle, y a veces nos preguntamos si volveremos a casa sanos y salvos, a ver a nuestros seres queridos, pues nuestras salidas se han convertido en suerte, ya que el crimen en el Ecuador cada día va en aumento.
Me gustaría que las personas que matan, violan y cometen demás delitos imperdonables fueran condenadas a cadena perpetua; no merecen perdón alguno.
¿Acaso esos delincuentes tuvieron en su momento piedad con aquellas personas a las que hicieron daño? Pues deberían tomar en cuenta esto en la Constitución, ¡sí!
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Necesitamos un Ecuador mucho mejor en el 2010.
Samanta Gabriela Quijije Mejía,
Guayaquil











