- NOV. 23, 2009 - Foto - Tiempo Libre - EL UNIVERSO
QUITO. El cantante argentino Charly García compartió con su público los mejores temas de su repertorio musical y fue ovacionado en varias ocasiones por los quiteños.
El público quiteño acompañó al cantante argentino Charly García que se presentó la noche del sábado en el coliseo Rumiñahui.
Regresó a Quito, pero no con los pantalones jeans ni la camiseta negra que lucía en el 2002 cuando tocó en el Ágora de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Tampoco estaba flaco. Su semblante era otro, el de un Charly con más años y unos cuantos kilos de más.
Carlos Alberto García, nombre con el que fue inscrito hace 58 años, pisó el escenario del coliseo General Rumiñahui la noche del sábado. Un público, ansioso, expectante y hasta nervioso entró en delirio con su aparición hacia las 20:40.
Vestido elegante de negro, prolijo, bien peinado se ubicó junto a su piano de cola. Mientras sus músicos tocaban los teclados, las guitarras y la batería.
Rap del exilio, No soy un extraño, Cerca de la revolución fueron las aperturas con las que quiso saludar por tercera ocasión a Quito. “Estoy de vuelta libre”, gritó y recibió una lluvia de aplausos del público.
Se entregó a sus fans que lo han seguido por décadas y vino para constatar que sigue siendo grande con su música.
La hija de la lágrima, Funky, No te animas a despegar, fueron los siguientes temas con arreglos que pusieron a bailar y a ratos a recuperar el misticismo en cada canción.
Con Demoliendo hoteles, Promesas sobre el Bidet, Charly a ratos bailaba e intentaba revivir la energía de antaño, pero los años ya le pasaban factura.
Sus movimientos no eran tan ágiles, pero recorrió el escenario con su particular modo de caminar.
Su banda lo ha apoyado con la solidez instrumental, principalmente de los teclados del Zorrito Quintiero y las guitarras del Negro García López, y el trío chileno The Prostitution (Kiuge Hayashida, Too Silva Pea y Carlos Ludwig González).
Hilda Lizarazu, la solista del grupo, hacía su propio show, vestida como bailarina, que a la vez complementaba a Charly. Sus movimientos y expresión corporal daban un toque de energía al concierto.
La primera hora fue intensa y vibrante, el público saltaba, bailaba y se emocionaba con cada canción, esta vez sí cantado por Charly que como lo había prometido en otras presentaciones se convirtió en una caja de resonancia de sí mismo.
Con “olé, olé, olé, Charly, Charly”, el público quiso mimar al cantante que respondió: “Fue bastante para mi ego”.
Sus canciones clásicas acompañaron el repertorio Rezo por vos, Yendo de la cama al living, Canción de dos por tres, Nos Siguen Pegando Abajo (Pecado Mortal), sus casi recientes producciones como Influencia y hasta un breve paso por Ser Girn con Adela en el Carrousell fueron parte del repertorio. En este tema otra vez Charly dirigiendo a su banda como un director de orquesta.
Cuando interpretó Pasajera en trance en la estrofa Un amor real, es como dormir y estar despierto / Un amor real es como vivir en aeropuerto, llevó al público hasta las lágrimas.
El concierto entraba a su segunda hora con Raros Peinados Nuevos, Me Siento Mucho Mejor, Tu Vicio, Buscando un Símbolo de Paz, No Me Dejan Salir.
Cuando eran las 22:07, Charly desconcertó a su público cuando interrumpió el tema No voy en tren diciendo: “Yo soy de la Cruz del Sur” y salió del escenario que quedó a oscuras.
Por unos minutos los fans temieron que el artista no regrese y vuelva a irse del recital como lo hizo en el 2002 cuando no estuvo conforme con la calidad del sonido.
Pero todo fue parte del show. Después de unos minutos, regresó ya sin chaqueta, pero con un sombrero de paja toquilla que lo regaló al público. Interpretó su tema promocional Deberás saber por qué, y luego Hablando a tu corazón.
Se despidió, pero el público quería más. Se fue, pero regresó con su guitarrista y dijo: “Esta es la última, en serio, después de esto no se puede hacer más”. Tocó Rock & Roll y yo.
Se fue con su irreverencia –que quería salir de su cuerpo– y en el último momento, lanzó el micrófono.
Detalles
A pesar de los equipos, durante el concierto hubo fallas en el sonido.
Después del evento, los músicos y la solista de Charly pasearon por la Plaza Quinde, en el norte de Quito, a la 01:00 de la madrugada del domingo.
Se prevé que Charly García viaje a Guayaquil mañana. Aún no se confirma su agenda en el Puerto Principal, en donde dará su concierto el jueves, en el estadio Modelo Alberto Spencer.
El costo de las entradas oscila entre los $ 20 y $ 140.