“La gente pobre habitualmente no lee periódicos y peor las páginas editoriales”, ha dicho el director del Servicio de Rentas Internas para justificar la imposición del IVA al papel que utilizan los diarios.

Dos conclusiones hay que sacar de semejante afirmación.

La primera, que para el SRI es algo normal que las personas de escasos recursos no tengan acceso a la prensa escrita. Son pobres así que no hay de qué preocuparse. Debemos habituarnos. Lo que desconoce el director de este organismo es que hay un sector muy importante del segmento pobre que sí lee los periódicos: los niños y jóvenes que estudian, cuyos maestros, por falta de otros materiales educativos, utilizan la prensa para incentivar a sus discípulos.

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La segunda, que por alguna razón el SRI se ha interesado en averiguar si los pobres leen las secciones de opinión de los diarios, donde se incluyen diversos debates que interesan al país.